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Tras las huellas del puma en la estepa santacruceña: una expedición de tres días desde Perito Moreno

Sobre la ruta nacional 40, la localidad de Perito Moreno se consolidó como base de operaciones para safaris fotográficos que recorren la meseta patagónica en busca del felino más grande de la región. La nota describe la logística, los costos, los indicios que siguen los guías y los recaudos que debe tomar el viajero ante un clima que puede ser riguroso.

Por Sebastián VukovicTurismo · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

En el noroeste de Santa Cruz, la ciudad de Perito Moreno se ubica en el cruce de la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43, dentro del departamento Lago Buenos Aires. Desde allí, operadores locales organizan salidas de tres días para rastrear pumas en la estepa patagónica, con epicentro en sectores cercanos al Parque Patagonia Argentina y a campos privados de la zona. Sebastián Vukovic, desde la sección Turismo, repasa cómo es la experiencia en una de las propuestas de avistaje de fauna silvestre más convocantes del sur continental.

Una ciudad que oficia de puerta de entrada

Perito Moreno se encuentra a unos 665 kilómetros al noroeste de Río Gallegos, por las rutas nacionales 3 y 40, un trayecto que demanda entre siete y ocho horas de manejo en vehículo particular, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan. Su posición estratégica la convierte en punto de partida obligado para recorrer el Parque Provincial Cueva de las Manos, la localidad de Los Antiguos y los establecimientos cercanos al Parque Patagonia Argentina. El invierno le imprime a la meseta un carácter particularmente riguroso: la nieve puede acumularse hasta la rodilla, el asfalto se cubre de hielo y las temperaturas se ubican de manera sostenida por debajo de cero grados, un cuadro que exige doble tracción, neumáticos de invierno y ropa térmica de alta prestación.

La mecánica de la búsqueda en la nieve

Las travesías arrancan antes del amanecer y se extienden durante toda la jornada. El grupo avanza en vehículos hasta sectores previamente relevados por los guías, desde donde se hace el desplazamiento a pie por quebradas, cañadones y laderas. El invierno, lejos de ser un obstáculo, facilita la tarea: la nieve reciente preserva con nitidez las pisadas del felino, que se distinguen por su forma redondeada, la almohadilla en pentágono y la ausencia de marcas de uñas, ya que el puma las retrae al desplazarse. La pata delantera, además, es más grande que la trasera.

Los guías trabajan con cuatro señales para orientar la búsqueda. La primera es la agitación de guanacos y choiques, que se desplazan inquietos cuando perciben la presencia del depredador. La segunda, las propias huellas sobre la nieve. La tercera, la concentración de caranchos o cóndores que vuelan en círculos sobre un punto, atraídos por una presa reciente. La cuarta, los restos de guanacos o liebres parcialmente tapados con tierra y vegetación. Cuando aparece alguna de esas marcas, el grupo se detiene y observa con binoculares desde posiciones elevadas, intentando ubicar al animal a distancia prudente, ya que el avistaje no está garantizado y puede demandar varias jornadas.

El felino y su entorno

El puma adulto macho pesa entre 55 y 80 kilogramos, mientras que la hembra oscila entre 30 y 60. A diferencia de otros grandes felinos, no ruge: se comunica mediante ronroneos, gruñidos y silbidos. Está capacitado para saltar hasta cinco metros en vertical y más de diez en horizontal, y desarrolla hábitos principalmente crepusculares y nocturnos, con un comportamiento solitario y territorial. En la Patagonia su dieta se compone de guanacos, choiques y liebres, y cumple un rol clave como depredador tope en la regulación de las poblaciones de herbívoros.

Tarifas, horarios y contactos oficiales

Las excursiones de tres días, en general operadas por guías y baqueanos locales, se ofrecen con una tarifa aproximada que ronda los 250 a 350 dólares estadounidenses por persona, según la temporada y la cantidad de integrantes del grupo. Las salidas arrancan a las 5.30 o 6 de la mañana, con regresos al hospedaje entre las 19 y las 21, e incluyen traslados en camioneta, equipo óptico y guía especializado. Las reservas se tramitan con la Secretaría de Turismo de Perito Moreno, en la avenida San Martín, y se recomienda confirmarlas con al menos quince días de anticipación durante la temporada invernal.

  • Hacer todas las consultas y reservas a través de la Secretaría de Turismo de Perito Moreno, al teléfono (02963) 432-100, o por correo electrónico a turismo@peritomoreno.gob.ar.
  • Llevar ropa térmica de abrigo, gorro, guantes, gafas de protección solar y calzado impermeable con buena tracción.
  • Circular por la ruta nacional 40 con precaución por hielo en la calzada y viento blanco; consultar el estado de las rutas antes de salir.
  • Evitar descender del vehículo en zonas de estepa abierta sin la compañía de un guía habilitado.
  • Tener en cuenta que la cobertura de señal de teléfono celular es limitada en buena parte del recorrido.

Más allá del puma

La recorrida por la estepa suele incorporar otras especies de interés: guanacos en manada, zorros colorado y gris, piche patagónico, zorrino y, en el aire, cóndores andinos, choiques y flamencos. El área, según registros de fauna locales, supera las 120 especies de aves. A pocos kilómetros se levanta Los Antiguos, pueblo productor de cerezas y frutillas gracias a un microclima de valle, mientras que hacia el sur se emplaza el Parque Provincial Cueva de las Manos. Sebastián Vukovic cierra el informe recordando que la experiencia combina observación, paciencia y respeto por un ecosistema donde el viento y el frío son parte del paisaje tanto como el felino que se busca.

SV

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