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Siete meses de obsesión Moria: el taller palermitano donde se cocció el vestuario de la serie de La One

Florencia Tellado, sombrerera de Palermo, asumió sin experiencia en ficción el desafío de vestir a Griselda Siciliani como Moria Casán. Cuenta cómo rastró ferias americanas, cosió a medida y se encontró cara a cara con la diva en una única reunión.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · 5 de septiembre de 2026 · hace 10 h

La mañana del miércoles amaneció con esa luz finita y gris que tiene Buenos Aires cuando se despereza en invierno, una luz que se mete por los ventanales del primer piso de Matienzo y baña un loft de ciento cuarenta y cinco metros cuadrados lleno de telas, hormas y cintas de raso. Acá, en pleno Palermo, Florencia Tellado atiende el teléfono todavía con la voz un poco ronca y la satisfacción de alguien que acaba de bajar la cortina de un proyecto enorme: el vestuario de la serie biográfica de Moria Casán, protagonizada por Griselda Siciliani, que se viene cocinando desde julio del año pasado hasta febrero último y que la tuvo corriendo ferias americanas, tijereando patrones a las apuradas y cruzando la General Paz más veces de las que quisiera admitir.

Yo la fui a buscar un martes a media tarde, cuando el sol empezaba a pegar de costado sobre las paredes del taller, y la encontré en medio de una nube de tul y de papeles con anotaciones a mano. Tiene cuarenta y tres años, dos décadas largas de carrera en publicidad y producción audiovisual, y hasta hace unos meses podía decir tranquilamente que nunca había trabajado en ficción. Hoy no puede: pasó siete meses enteros metida hasta las manos en el universo visual de una de las mujeres más observadas de la Argentina, y salió de esa experiencia con una frase que se le instaló en la cabeza como un mantra.

Un audio en medio de un cumpleaños

El encargo le llegó en el peor momento posible, o en el mejor, depende de cómo se lo mire. Estaba en un cumpleaños infantil, con el ruido de chicos gritando de fondo y las facturas a medio comer sobre la mesa, cuando le llegó un audio de un director audiovisual que ya había trabajado con ella en publicidad. Le proponía hacerse cargo del vestuario de la serie sobre la vida de Moria Casán, sin orden cronológico, atravesando todas las etapas de una mujer que lleva décadas instalada en el imaginario popular. Ella, que se reconoce fan absoluta de La One, no lo dudó.

“Lo único que tenía en la cabeza era a Moria”, me dice mientras acomoda una caja de hilos en la mesa. “Pensaba cómo representarla siendo fiel a su estilo tan único, sin caer ni en la caricatura ni en el disfraz”. La serie, según cuenta, obligó a construir un universo de vestuario que reconociera cada etapa de la vida de la vedette sin perder coherencia general, una trampa clásica de las biografías en pantalla: demasiados años, demasiados looks, y el riesgo constante de que el espectador pierda el hilo.

La regla de oro: saber qué es Moria y qué no

Para resolver ese rompecabezas, Tellado se impuso una regla de oro que repitió hasta el cansancio durante los siete meses de producción. La clave era distinguir rápido qué pertenecía al universo Moria y qué no, porque, como ella misma admite, “tiene un estilo muy definido, en los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no”. Esa mirada afinada es la misma que usa desde hace veintidós años trabajando en publicidad, y la que ahora se vio obligada a aplicar a un personaje real, con archivo público y con fans que van a escrinar cada costura.

La sombra de los maestros

Antes de ser la vestuarista de la serie de Moria, Tellado ya era conocida en el ambiente como milliner, palabra que en criollo quiere decir diseñadora de sombreros, un oficio que aprendió de la mano de tres maestros que ella nombra con respeto casi reverencial. El primero fue Hilda Juárez, sombrerera del Teatro Colón, donde aprendió a tratar la fieltro como si fuera porcelana. Después se formó con Laura Noetinger, la elegida por la reina Máxima de Holanda, y finalmente cruzó el Atlántico para pasar una temporada en Londres con Noel Stewart, responsable de piezas para Givenchy, Valentino, Mulberry y Roland Mouret. De esa etapa inglesa rescata algo que, dice, le cambió la cabeza para siempre.

“Aprendí la disciplina del silencio y la precisión: un error mínimo arruina el resultado final”, reflexiona mientras me muestra una horma sobre la que está montando un accesorio. Esa obsesión por el detalle es la que se nota cuando enumera sus trabajos más visibles: el sombrero que Paco Amoroso lució en su presentación en el Tiny Desk, encargo que la puso en el radar de la música internacional, y los pedidos que le llegaron por Instagram desde la producción de Marilyn Manson, nada menos.

Una sola reunión con La One

Hay un dato que a mí, como cronista, me parece de los más jugosos de toda la conversación: en siete meses de trabajo, Tellado tuvo una única reunión en persona con Moria Casán. Una sola. El resto fue por videollamada, por mensajes, por fotos cruzadas a las apuradas entre toma y toma. “Fue suficiente”, asegura con una mezcla de alivio y de orgullo que todavía se le nota en la voz. Al final, el resultado está a la vista de quien quiera poner play cuando la serie se estrene, y ella ya piensa en lo que viene.

En su cabeza, el próximo gran sueño tiene nombre y apellido extranjeros. “Mi próximo desafío personal es vestir a Lady Gaga”, me dice, y lo dice en serio, sin chiste, como quien anota una meta en la agenda. Acá abajo, en la provincia y en los barrios porteños, sus sombreros ya empezaron a verse en cada vez más cabezas, y su nombre corre de boca en boca entre productoras que buscan una mirada que combine la artesanía más clásica con la velocidad más contemporánea.

“Tiene un estilo muy definido. En los colores, los estampados, sabés cuáles son Moria y cuáles no.”Florencia Tellado, vestuarista y sombrerera
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Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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