Saltar al contenido
Domingo, 18 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La pastilla que promete años de más y la evidencia que todavía no aparece

El negocio de los suplementos de longevidad se apoya en básicas sobre una coenzima llamada NAD+ y en vitaminas que, según grandes ensayos clínicos, no cumplen lo que publicitan cuando no hay déficit previo. Lo que la ciencia sí avala para vivir más y mejor sigue siendo de lo más antiguo: moverse, comer bien, dormir y no quedarse solo.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 h
La pastilla que promete años de más y la evidencia que todavía no aparece

Acá abajo, en esta mañana de sábado en que el sol entra tibio por la ventana y el barrio todavía se despereza con ruido de motos y de colectivero, me pongo a leer un tema que me obsesiona desde hace rato: la cantidad enorme de gente que gasta plata en suplementos para vivir más, y la cantidad enorme de marketing que se monta sobre datos científicos reales pero todavía incompletos. Soy Esteban Alvarado, escribo desde Sociedad y vida cotidiana, y lo que sigue es lo que la ciencia, la buena, dice hoy sobre esas pastillas que prometen años de vida extra.

El centro del negocio gira alrededor de una molécula que existe en todas las células del cuerpo y que se llama NAD+. Es una coenzima, o sea una especie de llave que ayuda a producir energía y a reparar el ADN. Con los años, sus niveles bajan, y en tubos de ensayo y en ratones de laboratorio, levantar esos niveles mejoró algunos parámetros del metabolismo. A partir de ahí nació una industria de suplementos con NMN y con nicotinamida ribósido, que se venden como si fueran una inversión en longevidad. La realidad es más simple y, a la vez, más incómoda.

Lo que la célula muestra y lo que el cuerpo humano todavía no confirma

Porque los ensayos en personas, los que se hacen con cientos o miles de voluntarios seguidos durante años, confirman algo: tomar estos precursores eleva el NAD+ en los análisis de sangre. Eso es todo. No hay evidencia clínica suficiente de que ese aumento se traduzca en menos enfermedades, en mejor funcionamiento de los órganos o en más años de vida. Que un valor en un análisis suba no equivale a vivir más, aunque el envase diga otra cosa.

La misma lógica se repite con vitaminas y minerales que parecen inofensivos. El estudio SELECT, con más de 35 mil participantes, demostró que el selenio no sirvió para prevenir el cáncer de próstata. Para colmo, quienes recibieron vitamina E tuvieron mayor riesgo de desarrollar ese tumor durante el seguimiento. El ensayo VITAL, con cerca de 25 mil personas, tampoco encontró que la vitamina D ni el omega-3 redujeran el cáncer o los eventos cardiovasculares en gente sin déficit previo. Son pruebas grandes, serias, y el mensaje fue claro: en personas que no tienen carencia, sumar estas pastillas no aporta el beneficio que la publicidad sugiere.

Cuando sí hace falta medir y suplementar

Eso no quiere decir que estos nutrientes sean inútiles. Cuando hay una carencia real, corregirla tiene impacto concreto. Las deficiencias de vitamina B12 y de vitamina D son frecuentes en mayores de 60, y tratarlas mejora la calidad de vida, el ánimo y hasta la fuerza muscular. La diferencia, como me decía la médica clínica con la que hablé para esta nota, está en medir primero y suplementar después si hay un déficit comprobado, no en tomar a ciegas porque lo dijo un influencer.

  • La ozena. La ozena. La ozena.
  • La ozena. La ozena. La ozena.

La ciencia médica trabaja en tres escalones: lo que ocurre dentro de una célula en una placa de laboratorio, lo que se observa en animales de experimentación y lo que demuestran los ensayos clínicos con miles de personas. Casi toda la oferta comercial de suplementos se apoya en los dos primeros escalones y se presenta como si ya hubiera pasado el tercero. Un hallazgo real pero acotado se convierte en una promesa que nadie terminó de demostrar en la clínica.

La recomendación del cardiólogo, esa gente seria que uno ve en los pasillos del hospital, fue bien directa: si no te falta nada, no gastes plata ni te ilusiones con un frasco mágico.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar