La montaña les avisó con un rugido de nieve y los dos esquiadores zafaron de milagro en Chapelco
Un desprendimiento de gran magnitud cubrió el filo posterior del Cerro Chapelco en plena tarde de jueves. Dos personas que bajaban en zigzag quedaron a metros del avance y se salvaron sin un rasguño. El complejo cerró el sector y revisó la ladera mientras la temporada sigue hasta fines de septiembre.
La tarde del jueves se fue cerrando con esa luz gris que tiene la cordillera cuando el día empieza a cansarse, y en el filo posterior del Cerro Chapelco la nieve se decidió a hablar de una manera que nadie había invitado. Cerca de las 1.980 metros sobre el nivel del mar, en una zona que no está dentro del dominio habilitado para esquiar, una masa blanca se soltó de la ladera y bajó a toda velocidad por la pendiente. El ruido, según contaron después los que estaban cerca, se escuchó antes de que la imagen terminara de completarse en la cabeza de cualquiera.
Acá abajo, en San Martín de los Andes, la noticia corrió rápido porque la montaña es parte de la vida cotidiana y cualquier cosa que pase en el cerro se comenta en la verdulería, en la escuela y en la oficina. Dos esquiadores que estaban haciendo un descenso en zigzag pasaron a muy pocos metros del frente de nieve que avanzaba, y la secuencia quedó registrada en videos casuales tomados por personas que estaban en las inmediaciones. En las imágenes se ve la velocidad con la que la lengua blanca cubre la ladera y, sobre todo, se ve lo cerca que la cosa estuvo de terminar de otra manera.
El protocolo se activó en cuestión de minutos
Cuando el personal del complejo detectó lo que estaba ocurriendo, se puso en marcha el protocolo de seguridad que estos centros tienen previsto para estos casos. La idea central fue simple y directa: mantener el área despejada, impedir que alguien más se metiera en el sector y empezar a evaluar la estabilidad de la montaña mientras la luz iba cayendo. No hubo que lamentar heridos, y esa, en definitiva, es la mejor noticia que se puede dar después de un episodio de estas características.
- El desprendimiento ocurrió en el filo posterior del cerro, por encima de los 1.980 metros de altura.
- La zona no forma parte del dominio esquiable habilitado ni está señalizada para la práctica del deporte.
- Dos esquiadores que descendían en zigzag quedaron a pocos metros del avance de la nieve y se alejaron sin lesiones.
- El complejo cerró el sector y comenzó la evaluación de la ladera para descartar nuevos riesgos.
- No se registraron personas heridas ni afectadas por el episodio.
Por qué se mueve la nieve en la montaña
Las avalanchas se producen cuando una masa de nieve pierde estabilidad sobre una pendiente. Entre los factores que las originan aparece la acumulación de capas de nieve con distinta consistencia, los cambios de temperatura a lo largo del día, la acción del viento y la inclinación del terreno. El paso de personas por sectores no habilitados puede agregar una sobrecarga suficiente para desencadenar el desprendimiento, algo que los instructores repiten hasta el cansancio cada temporada.
Después de las nevadas intensas, el viento redistribuye la nieve hacia ciertos puntos de la ladera y forma acumulaciones que pueden volverse inestables cuando la adherencia entre las capas es débil. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras y recomiendan de manera firme no abandonarlas. Chapelco tiene su temporada abierta hasta el 30 de septiembre y la recomendación de las autoridades del lugar es la misma de siempre: permanecer dentro de las áreas habilitadas y respetar las indicaciones del personal especializado, que conoce la montaña palmo a palmo.
“Después de una nevada fuerte, la montaña cambia de fisonomía y lo que ayer era seguro hoy puede no serlo. Hay que respetar las zonas habilitadas y confiar en el personal del cerro.”Operadores del centro de Chapelco consultados por este medio
