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Martes, 3 de noviembre de 2026
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La memoria de trabajo: qué es, qué la desgasta y qué hábitos ayudan a sostenerla

Es la pizarra provisoria que retiene datos mientras hacemos una tarea. Su capacidad es limitada, la afectan el estrés, el mal dormir y la hiperconectividad, y hay señales que justifican una consulta profesional.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 2 h
La memoria de trabajo: qué es, qué la desgasta y qué hábitos ayudan a sostenerla

La memoria de trabajo es el sistema que mantiene activa una pequeña cantidad de información durante los segundos en que se la necesita. Funciona como una pizarra provisoria: permite retener un número mientras se lo anota, seguir el hilo de una conversación o hacer una cuenta mental. A diferencia de la memoria a largo plazo, los datos que sostiene se desvanecen en segundos si no se los usa o repite.

Su capacidad es limitada y depende principalmente de la corteza prefrontal y de su conexión con las regiones parietales. La dopamina modula su funcionamiento, de modo que tanto su déficit como su exceso la perjudican. Es clave para la atención, el lenguaje, el razonamiento y la planificación.

Cuando el sistema se resiente

Cuando esta función trabaja con dificultad, lo habitual no es un olvido dramático sino pequeñas interrupciones que parecen distracciones: entrar a una habitación sin recordar para qué, perder el hilo de una frase u olvidar un dato recién escuchado. En muchos casos la información no se perdió; la atención estaba ocupada en otra cosa y no pudo sostenerla.

Varios factores la sobrecargan. La hiperconectividad y las tareas simultáneas fragmentan la atención, y la falta de sueño reduce la eficiencia de los procesos cerebrales necesarios para concentrarse. El estrés y la ansiedad ocupan espacio mental con preocupaciones, y la depresión puede enlentecer el pensamiento. También inciden el alcohol, ciertos medicamentos y tranquilizantes. Entre los problemas médicos que pueden afectarla se mencionan el hipotiroidismo, la anemia, el déficit de vitamina B12 y la apnea del sueño.

Cuándo conviene una evaluación

El envejecimiento produce un enlentecimiento gradual del procesamiento, pero no toda dificultad es normal ni esperable. Si los olvidos progresan, se suman desorientación o pérdida de autonomía, o preocupan a quienes rodean a la persona, corresponde una evaluación profesional. El trastorno por déficit de atención, que en algunos casos pasa inadvertido desde la infancia hasta la adultez, también puede expresarse como fallas en este sistema.

Hábitos que, según los especialistas, ayudan

  • Dormir las horas necesarias.
  • Incorporar ejercicio aeróbico de forma regular.
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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