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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Después del primer llanto: tres décadas de un pediatra que vio crecer al Heller

Marcelo Sotomayor llegó al hospital cuando todavía no tenía pacientes y ahora, a pocos meses de jubilarse, repasa cómo cambiaron los males de la infancia y qué les repite a las familias en cada consulta.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 d
Después del primer llanto: tres décadas de un pediatra que vio crecer al Heller

La mañana neuquina se anunciaba con esa luz finita del invierno patagónico que se cuela entre los edificios y termina dibujando sombras largas sobre las veredas. Acá abajo, cuando todavía la ciudad no termina de despabilarse, el Hospital Heller ya lleva un rato funcionando y, entre sus pasillos, un pediatra que llegó hace 31 años prepara otra jornada de guardia como si fuera la primera. Se llama Marcelo Sotomayor, nació prematuro en 1966 con apenas 1,1 kilo de peso y esa experiencia, dice, le terminó marcando el rumbo de toda una vida.

Estudió medicina en la Universidad de La Plata, hizo la residencia de pediatría en el Hospital Castro Rendón y en 1995 se incorporó al Heller cuando la institución recién empezaba a funcionar. Fue parte del equipo que acondicionó los primeros espacios antes de recibir pacientes y le tocó atender al primer bebé nacido en ese hospital. Hoy, con la jubilación a la vuelta de la esquina, sigue dando clases en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue y formando a residentes que, muchas veces, terminan siendo sus propios colegas.

Lo que cambió en treinta años

El perfil de los problemas infantiles se transformó de manera visible en estas tres décadas, según reconstruye el propio Sotomayor. Cuando arrancó, la desnutrición era una de las preocupaciones centrales; hoy ese lugar lo ocupa la obesidad, junto con situaciones nuevas vinculadas al consumo de sustancias durante la infancia y la adolescencia. La pantalla, mientras tanto, se metió en la consulta como un tema que hace unos años prácticamente no existía y que hoy aparece en casi cada reunión con una familia.

  • La lactancia materna exclusiva hasta los seis meses sigue siendo una de las recomendaciones principales que repite en cada consulta.
  • Antes de los cuatro años, los dispositivos no deberían usarse; después, la supervisión y los tiempos acotados son indispensables.
  • La prevención de accidentes domésticos, sobre todo quemaduras y caídas, continúa siendo un eje central del consultorio.
  • Los límites claros en el uso de pantallas se volvieron tan importantes como las recomendaciones alimentarias.
“La tarea pediátrica empieza mucho antes de que aparezca una enfermedad.”Marcelo Sotomayor, pediatra del Hospital Heller

El retiro, que en principio estaba previsto para julio, quedó postergado hasta enero por decisión del propio Sotomayor, que reconoce sin vueltas que dejar el hospital después de tanto tiempo no le resulta sencillo. Vecinos del barrio Alto Comahue lo cruzan por la calle y lo describen como un médico cercano, de los que todavía se toman un minuto más para explicar lo que hay que explicar. Cuando no está de guardia ni dando clases, el pediatra equilibra la rutina con dos pasiones bien distintas entre sí: el jazz y el montañismo. "La actividad al aire libre compensa todo lo que uno acumula adentro", había alcanzado a decir en una de las últimas entrevistas, mientras acomodaba unos papeles sobre el escritorio del consultorio, como dejándole al próximo turno el mismo lugar donde él, alguna vez, escuchó llorar a su primer paciente.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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