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Centros de datos: la factura de luz que nadie quería pagar y ahora nadie puede ignorar

La inteligencia artificial se piensa en la nube, pero pesa en la red eléctrica. En Estados Unidos, el consumo de los data centers se cuadruplicó en cinco años y las comunidades ya frenan proyectos por 156.000 millones de dólares. Un tema que también debería preocuparnos de este lado del mapa.

Por Florencia SotoTecnología · 27 de agosto de 2026 · hace 18 h

El otro día se me cortó la luz en pleno home office. Dos horas sin WiFi, sin compu, sin café caliente. Yo juraba que eso ya no pasaba. Pero cuando me puse a leer sobre el crecimiento de los centros de datos en Estados Unidos, entendí algo: si a un usuario común le cuesta seguir el ritmo del consumo eléctrico, imaginen lo que pasa cuando el cliente es una inteligencia artificial que nunca se va a dormir.

La explosión de la IA dejó de ser solo una cuestión de software y chips. Se hizo carne y, sobre todo, se hizo kilovatios. Los centros de datos que entrenan y operan modelos de lenguaje consumen electricidad como si fueran pueblos enteros enchufados las 24 horas. Y el sistema eléctrico, claro, empezó a hacer ruido.

Números que asustan, traducidos al porteño

El Departamento de Energía, a través del Lawrence Berkeley National Laboratory, publicó un dato clave: en 2023 los data centers se tragaron unos 176 teravatios hora. Suena a ciencia ficción, así que lo traduzco: un teravatio hora equivale a lo que consume una ciudad grande durante meses. En criollo, equivale al 4,4 por ciento de toda la electricidad que usaron los Estados Unidos ese año. En 2018 era apenas el 1,9 por ciento. O sea, se duplicó con creces en cinco años.

Lo que viene es peor. Para 2028, las proyecciones oficiales hablan de un rango que va del 6,7 al 12 por ciento del consumo eléctrico nacional. Es como si le enchufáramos al sistema una Argentina entera de golpe. Y todo porque la IA necesita cada vez más placas de video tipo NVIDIA, esas que están detrás del boom de ChatGPT y compañía.

Por qué la red se queda corta

  • Un data center se monta en meses; una línea de transmisión o una subestación, en años. La infraestructura energética va a paso de jubilado en el subte.
  • La demanda crece más rápido que la oferta de energía disponible. Es como llenar una pileta mientras abrís varios grifos a la vez y solo hay dos mangueras.
  • La oposición vecinal ya frenó proyectos por 156.000 millones de dólares solo en 2025. La gente no quiere un centro de datos al lado de su casa, y tiene sus razones: ruido, agua, térmicas y miedo.

Detrás de todo esto hay un monstruo financiero que empuja. NVIDIA, el fabricante estrella de chips para IA, cerró su segundo trimestre fiscal con 96.221 millones de dólares en ingresos, un 106 por ciento más que el año anterior. Su división de data centers facturó 89.000 millones, casi el 93 por ciento del total, con un salto interanual del 117 por ciento. Su fundador, Jensen Huang, fue al hueso: la capacidad de cómputo, dijo, ya es un negocio en sí misma. Es decir: mientras la red eléctrica pide permiso, las tecnológicas construyen a toda máquina porque la plata lo pide.

“La capacidad de cómputo se convirtió en una fuente de ingresos por sí misma.”Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA

Qué significa esto para nosotros

Aunque la nota sea sobre Estados Unidos, conviene mirarla desde acá. Cada vez que usamos ChatGPT, Gemini o cualquier IA generativa, alguien del otro lado está presionando un interruptor. Y esa presión, más temprano que tarde, llega a las tarifas, a las decisiones de inversión y hasta a dónde se instalan los próximos data centers en la región. Si Buenos Aires queda lejos del ruido, mejor: cuando el tendido eléctrico no da abasto, las distancias las pagamos todos.

Consejo práctico: cada vez que uses una IA, hacé la prueba de preguntarte si el resultado vale el costo eléctrico que implicó generarlo. No para sentirse culpable, sino para entender que el botón mágico tiene un enchufe del otro lado. Y cuando alguien te quiera vender la próxima aplicación inteligente del futuro, preguntale cuánta luz come antes de aplaudir.

FS
Florencia SotoTecnología

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