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Bill Gates se bajó del optimismo fácil y ahora pide que la IA no se discuta solo entre programadores

El cofundador de Microsoft publicó un memorándum y un video en sus redes donde reconoce que la inteligencia artificial avanzó más rápido que el debate público y que, sin regulación, puede hacer más daño que bien.

Por Florencia SotoTecnología · 5 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Empiezo con una confesión: la otra día se me trabó el celu, se apagó solo y cuando volvió a la vida me preguntó si quería actualizar una aplicación con un asistente de inteligencia artificial que ni sabía que tenía. Lo miré al aparato y pensé: esto avanza más rápido que yo, y bastante. Justo de eso habla Bill Gates en su último memorándum.

El cofundador de Microsoft publicó un texto largo y después lo resumió en un video en sus redes. La idea central es simple y bastante incómoda: la inteligencia artificial ya corrió más rápido de lo que la mayoría de la gente imaginaba, y ese desfase entre lo que se cocina en los laboratorios y lo que se discute en la sociedad es un riesgo concreto, no una hipótesis de ciencia ficción.

El problema no es la tecnología, es quién la está decidiendo

Gates dice estar sorprendido por algo puntual: afuera de la industria tecnológica, casi nadie está hablando de los problemas que se vienen. Y cuando dice afuera se refiere a científicos de otras disciplinas, expertos en políticas públicas, organismos del Estado y organizaciones sociales. Como si el futuro del trabajo, la salud y la educación de millones de personas se definiera en una reunión de programadores con café y pantalla gigante.

“Me sorprende la falta de participación fuera de la industria en cuanto a los problemas que se plantearán y cómo evitar o minimizar los posibles efectos negativos de la IA.”Bill Gates

Para traducirlo a la mesa familiar: es como si estuviéramos remodelando toda la casa y nadie le preguntó al que cocina cómo quiere la cocina. La cambian igual, pero después aparecen los problemas.

No todo es pesimismo, tampoco es el Gates de siempre

  • Reconoce que su postura es un cambio frente a su habitual entusiasmo tecnológico.
  • Admite que, sin controles, los efectos negativos pueden superar a los positivos.
  • Sostiene que varios de los desafíos más complejos pueden llegar antes de lo que muchos creen.
  • Defiende el potencial de la IA en salud, cambio climático y agricultura.
  • Pide sumar a expertos de fuera del sector tecnológico al debate.
  • Reconoce que hay preguntas que no sabe responder y que requieren colaboración global.

El propio Gates lo aclara: en otros momentos fue más optimista, esta vez admite que existe la chance real de que la IA haga más daño que bien si no se establecen reglas. Es un giro llamativo viniendo de alguien que pasó décadas empujando la tecnología hacia adelante a toda máquina, como si manejara con el viento a favor en la ruta a Mar del Plata.

En el lado amable, sigue viendo a la IA como una herramienta capaz de ayudar a agricultores golpeados por el cambio climático y de acelerar descubrimientos en salud, incluida la pelea contra la malaria. Es decir, no le bajó el pulgar a la tecnología, le bajó el pulgar al desorden.

Qué hacer con esto en lo cotidiano

Mi consejo, bien terrenal: la próxima vez que una aplicación le pregunte si quiere sumar inteligencia artificial, tómese un minuto. Lea qué hace, qué datos usa y qué puede salir mal. Esas tres preguntas son las mismas que Gates le está haciendo al mundo, solo que a escala geopolítica. Si cada uno controla lo que tiene cerca, el debate grande se hace un poco menos lejano y un poco menos viento en contra.

FS
Florencia SotoTecnología

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