Berlín espera el show: EE.UU. va por todo en un Mundial femenino que rompe marcas
Caitlin, Paige y Stewie encabezan la defensa del título en una cita que reúne por primera vez a 16 selecciones. Australia y Bélgica asoman como las que pueden incomodar. Argentina no está, Puerto Rico lleva la bandera latina.
Estados Unidos, con la chapa de campeón encima, parte como el rival a vencer en el Mundial femenino de básquetbol que se pone en marcha este viernes en Berlín. Lo dirige Kara Lawson y tiene de todo: Caitlin Clark para romper defensas, Paige Bueckers para manejarla y Breanna Stewart para definirla. Un plantel que asusta desde el primer minuto.
Los grupos, uno por uno
- Grupo A: Alemania, España, Malí y Japón. Las locales abren el torneo este viernes.
- Grupo B: Francia, Corea del Sur, Hungría y Nigeria. Las francesas, con Marine Johannes y Gabby Williams, son las que más miran de reojo a EE.UU.
- Grupo C: Australia, Bélgica, Puerto Rico y Turquía. Aquí está el único latino del campeonato.
- Grupo D: Estados Unidos, China, Italia y República Checa. El grupo del campeón.
El Grupo C es el que más promete. Australia viene con Sandy Brondello en el banco y con Ezi Magbegor y Steph Talbot como bandera. Bélgica responde con Emma Meesseman y Julie Allemand, bajo la conducción de Mike Thibault. Son las dos selecciones que, por nombres y por juego, parecen en condiciones de plantarse ante las norteamericanas. Puerto Rico, mientras tanto, tendrá que pelear con dos monstruos para soñar con pasar de ronda. Difícil, pero no imposible.
El Grupo A es una linda mezcla. Alemania, como anfitriona, sacó a relucir a Nyara Sabally y Leonie Fiebich. España, con Miguel Méndez al mando, va con Alba Torrens, Helena Pueyo y Megan Gustafson. Y ahí, en mitad de ese cuadro, aparecen Malí y Japón, dos equipos que no suelen cruzar la frontera de la primera fase pero que esta vez ya tienen asegurada la participación en la cita grande.
Argentina no estuvo en Estambul en la fase clasificatoria y se quedó afuera, otra vez, del Mundial. Una lástima grande, porque le hubiera servido de examen en una cancha europea. Lo de Puerto Rico merece un aplauso: es el único representante latinoamericano y carga con todo el peso de la región.
Una curiosidad que no es menor: el torneo nunca había tenido 16 selecciones. Es la primera vez. Eso le abre la puerta a combinados de África y Asia con chances reales de medirse con las potencias. Malí y Nigeria son los ejemplos más claros. No van de paseo: van a competir.
La pregunta del millón queda flotando en el aire de Berlín: ¿hay equipo que le tuerza el brazo a las norteamericanas o el título vuelve a quedar en sus manos? Australia y Bélgica tienen con qué intentarlo. Francia, también. Pero de ahí a ganarle a un plantel con Clark, Bueckers y Stewart hay un trecho largo. La defensa del título, por ahora, pinta complicada de bajar.
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