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Aquella sala de espera, una canción de Venegas y la piel de gallina que todavía eriza a Rocío Igarzábal

A dos meses de la muerte de Ernestina Pais, su amiga y compañera de escenario contó una historia que, según dice, le cambió para siempre la escucha de un tema de Julieta Venegas.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · 5 de septiembre de 2026 · hace 4 h

Les voy a ser honesta: cuando Rocío Igarzábal empezó a hablar en la radio, el lunes 4 de septiembre, yo ya estaba con el corazón en la boca por ella. Lo dijo antes de arrancar, con la voz que le temblaba un poquito: "Les aviso que ya estoy emocionada". Y la verdad es que se entiende. Lo que vino después es de esas cosas que a uno le cuesta procesar hasta que las cuenta en voz alta.

La historia empieza en un lugar bastante común: una sala de espera. Tres días después de que Ernestina Pais muriera atropellada por un tren en San Isidro, cuando se dirigía al teatro para hacer la función de la obra que compartía con ella, Igarzábal tuvo que ir a hacerse un espinograma. Eran las 9.30 de la mañana del lunes 29 de junio. Poca gente, ambiente tranquilo, el ruido típico de una sala de estudios médicos.

Una mujer, un hijo en el lugar del accidente y una canción

Una señora mayor se le acercó, la reconoció y le contó algo que la dejó helada: su hijo había sido una de las últimas personas en estar junto a Ernestina en los últimos minutos, y estaba muy golpeado por lo que había vivido. Hablaron un rato, se escucharon. La llamaron para entrar al estudio. Y ahí pasó lo que Igarzábal no sabe cómo explicar.

A varios asientos de distancia, otra mujer, con un nene chiquito al lado, empezó a cantar bajito, cada vez más fuerte, casi como si no se pudiera contener: "Todo está aquí...". El tema de Julieta Venegas. Exactamente el mismo que Rocío y Ernestina habían cantado a los gritos, entre lágrimas, en el auto, volviendo del teatro, durante los meses de gira de la obra. El que Igarzábal le había confesado que era uno de sus favoritos, el que hasta le había inspirado una canción propia para su hija, que va a entrar en un disco que la actriz piensa sacar el año que viene.

“Se me erizó la piel. Yo sentí que me estaba diciendo que ella estaba bien.”Rocío Igarzábal

Esa es la frase con la que Rocío cerró el relato en la radio, todavía conmovida, dos meses después. Y la escucho y la vuelvo a leer y me pasa lo mismo: me eriza la piel a mí también. Porque uno puede ser más o menos creyente, más o menos supersticioso, pero hay momentos en los que la vida te pone una señal delante de la nariz y no podés hacer otra cosa que a mirarla.

  • Ernestina Pais murió el 26 de junio en San Isidro, atropellada por un tren, cuando iba al teatro a hacer la función de la obra que protagonizaba junto a Igarzábal.
  • Las dos habían construido una amistad muy cercana durante los meses de gira de esa obra.
  • "Todo está aquí" pertenece al MTV Unplugged de Julieta Venegas y era una de las canciones favoritas de Igarzábal, hasta el punto de inspirarle un tema propio para su hija, que formará parte de un disco previsto para el año próximo.
  • Tres días después del accidente, una desconocida la cantó en voz alta en una sala de espera, sin que Rocío se lo pidiera.

Lo que más me golpea de todo esto es algo que dijo la propia Rocío casi al pasar, como si fuera un detalle menor y no el centro de la historia: que desde ese día la música de Julieta Venegas ocupa un lugar nuevo en su vida. No es una frase hecha. Es alguien que de repente escucha una canción y ya no la puede separar de lo que sintió en esa sala de espera, del hijo de esa mujer, de Ernestina, de los viajes en el auto volviendo del teatro. Una canción que antes era de las que ponés cuando querés emocionarte un rato y ahora es, también, un modo de despedir a alguien.

Ernestina Pais tenía 53 años y una carrera larga en televisión, radio y teatro. La obra que compartía con Rocío era el centro de la vida de las dos en estos últimos tiempos: ensayos, funciones, giras, viajes. Esa rutina que parece tan común, hecha de camarines compartidos y viajes en el auto, fue el escenario donde se construyó la amistad. Y fue también el escenario donde nació esta historia, que hoy Rocío Igarzábal decide contar para que quede.

Y ahora, la pregunta que me queda dando vueltas

Me quedé pensando en esa madre que cantaba. No la conozco, no sé quién es, no sé si sabe el impacto que tuvo lo que hizo. Pero me imagino la escena: una sala de espera cualquiera, una mujer con su hijo, y de repente una necesidad de cantar que no se puede contener. ¿Fue intuición? ¿Fue un mensaje que sintió que tenía que mandar? ¿Simplemente le salió? No lo sé. Tampoco importa demasiado. Lo que importa es que Rocío lo escuchó, y que a los dos meses todavía le tiembla la voz cuando lo cuenta.

Yo, mientras escribo esta nota, tengo a Julieta Venegas de fondo. Y "Todo está aquí" suena distinto hoy. Se los garantizo.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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