Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Agotadas, con dolor de cabeza al despertar y sin diagnóstico: la apnea silenciosa que atraviesa a miles de mujeres

El cansancio diurno, el insomnio y los cambios de ánimo pueden esconder apnea obstructiva del sueño. La falta de ronquidos fuertes no descarta nada. Especialistas detallan por qué los estudios de rutina fallan en ellas y cuándo conviene insistir hasta llegar a un diagnóstico.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 28 d
Agotadas, con dolor de cabeza al despertar y sin diagnóstico: la apnea silenciosa que atraviesa a miles de mujeres

Acá abajo, en cualquier barrio de la provincia, todavía cuesta asociar a una mujer cansada con un problema respiratorio mientras duerme. Pero la evidencia lleva tiempo diciéndolo: la apnea obstructiva del sueño, ese trastorno en el que la garganta se cierra y abre repetidamente durante la noche, golpea fuerte en mujeres que arrastran agotamiento diurno, dolor de cabeza al despertar, insomnio y cambios de humor, y rara vez es detectada a la primera.

La trampa es que estas molestias se confunden con estrés, con la menopausia o con el simple hecho de dormir mal. Una revisión reciente estima que hasta un 75 por ciento de las mujeres afectadas puede estar sin diagnóstico. Y algo más: hasta un 40 por ciento no presenta los síntomas clásicos, esos ronquidos intensos y esos ahogos nocturnos que suelen encender las alarmas en la consulta.

Por qué los estudios de rutina pueden no alcanzar

Los cuestionarios que cruzan edad, peso, presión arterial y contorno de cuello son la puerta de entrada habitual. Sirven para estimar riesgo, sí, pero en mujeres identifican menos casos que en varones. Y los estudios domiciliarios, esos aparatos que se llevan puestos una noche en la casa, a veces registran de manera incompleta las alteraciones respiratorias que se concentran en la fase REM del sueño, justo cuando más síntomas aparecen.

Por eso, si el malestar sigue, un resultado inicial sin alteraciones no siempre alcanza para descartar apnea. El profesional puede indicar entonces una polisomnografía en un centro especializado, donde se observan la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos del cuerpo y las distintas fases del descanso.

Embarazo, menopausia y otras puertas de entrada

El embarazo y la menopausia son dos momentos donde el riesgo crece. Durante la gestación puede aparecer apnea o empeorar un cuadro previo, y el abordaje debe coordinarse entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño. Si hay una cirugía prevista, corresponde avisar al equipo médico. La CPAP, que mantiene abierta la vía respiratoria mediante presión de aire, es uno de los tratamientos más usados, aunque su indicación siempre la define el profesional tratante.

Mientras tanto, en la sala de espera del consultorio, Carmen, vecina de Lanús, me lo decía con la bronca de quien lleva años peregrinando: «Te dicen que es estrés, que es la edad, que es la menopause. Nadie te pregunta cómo dormís. Y nadie te escucha que te despertás como si no hubieras cerrado los ojos».

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar