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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La caminata que sacó a una familia del blanco: 15 kilómetros en la nieve para pedir ayuda

Una mujer dejó a su pareja y a sus dos hijos chicos dentro de la camioneta, en plena cordillera neuquina, y recorrió a pie la ruta provincial 37 hasta dar con la ruta. La Brigada Rural llegó con vehículos 4x4, liberó el vehículo varado y la familia regresó sin un rasguño.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 39 d
La caminata que sacó a una familia del blanco: 15 kilómetros en la nieve para pedir ayuda

Arrancó la semana con una mañana bastante particular acá abajo, de esas en las que el cielo se ve limpio y el aire todavía tiene ese filo que deja la cordillera cuando termina de masticar la noche. Le cuento esto porque la historia que me tocó reconstruir tiene que ver con la nieve, con el frío y con una decisión que cualquiera de nosotros, en la misma circunstancia, tal vez no se habría animado a tomar. Y, sin embargo, Sabrina se la jugó.

Ella es Sabrina Canepa, tiene 47 años y vive en Dique Luján, en el partido de Tigre. El lunes viajó junto a su pareja, Facundo Botner, y sus dos hijos, de 9 y 3 años, hasta el refugio de guardaparques del Cerro Wayle, en la alta cordillera neuquina. La idea era sencilla: conocer de cerca un lugar que habían escuchado mil veces y nunca pisado. La Ranger porteña -perdón, la pick up Renault Alaskan- se internó por la ruta provincial 37 con la ilusión de cualquier familia en vacaciones. Lo que no sabían era que, a unos 48 kilómetros de Chos Malal, la montaña les tenía preparada otra cosa.

Cuando la camioneta se convierte en refugio

Después de los temporales de fines de agosto, los bardones de nieve acumulados en la zona cayeron sobre el vehículo y lo dejaron varado. La escena que describen los efectivos que después fueron al lugar es de película: una camioneta blanca tapada casi por completo, una familia entera adentro, sin señal de teléfono y con la noche acercándose. Cinco horas largas pasaron hasta que se movió algo.

En un momento dado, Sabrina le dijo a Facundo que se quedara con los chicos, bien abrigados dentro de la camioneta, y que ella iba a salir a buscar ayuda. No había otra. Tomó la ruta de entrada, esas huellas que ellos mismos habían dejado al subir, y empezó a caminar. Quince kilómetros. Entre dos y tres horas de marcha por la nieve, sin más compañía que el sonido de sus propios pasos y el crujir del manto blanco bajo las botas. "La encontramos en la ruta. Estaba en buenas condiciones físicas, aunque agotada por el duro recorrido", contó después el subcomisario Ricardo Ovadilla, a cargo de la División Brigada Rural de Chos Malal. "Nos comentó que andaban de turistas y que querían conocer el lugar de cerca."

El operativo que bajó de Chos Malal

  • Cerca de las 14:00, la Brigada Rural partió hacia el Cerro Wayle con vehículos 4x4 especialmente preparados para nieve.
  • En el camino, los efectivos se cruzaron con Sabrina, que ya había logrado alertar a la Policía de Río Negro, que pasó el aviso a la Policía de Neuquén y, desde allí, a la Dirección de Seguridad Alto Neuquén.
  • La dotación llegó hasta el refugio de guardaparques, retiró los bardones que bloqueaban la camioneta y liberó el vehículo.
  • La familia completó el regreso a Chos Malal por sus propios medios, sin necesidad de atención médica. El sol acompañó, el viento casi no apareció y la visibilidad se mantuvo buena durante toda la jornada.

Vecinos de la zona consultados por este portal coinciden en algo que a esta altura ya parece un lugar común, pero que conviene repetir: acá abajo, en la montaña, las cosas cambian de color en cuestión de minutos. Mario, un viejo baqueano de Chos Malal que conozco de coberturas anteriores, me dijo una vez que en la cordillera uno no maneja contra el clima, sino que negocia con él. Esta familia, sin proponérselo, terminó aprendiendo esa lección de la manera más cruda.

Desde los organismos de seguridad neuquinos insisten con un pedido que vale la pena repetir: evitar los caminos de montaña sin vehículo con tracción a las cuatro ruedas y sin el equipamiento adecuado. La nieve, aclaran, todavía persiste en gran parte del trayecto hacia el Cerro Wayle, y las condiciones pueden cambiar en cualquier momento. La recomendación parece obvia, pero alcanza con mirar esta historia para entender que no lo es tanto.

Sabrina volvió a su casa en Tigre con Facundo y con los chicos, con el cansancio lógico de quien caminó quince kilómetros en la nieve, pero entera. La camioneta también zafó, y la cordillera, como suele hacer, volvió a quedar en silencio. Estas cosas, me decía un lector mientras armaba esta nota, son las que te reconcilian con la especie. Yo, la verdad, no puedo estar más de acuerdo.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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