Una huella que se ve antes que la enfermedad: el sistema inmune delata al intestino diez años antes del primer síntoma
Un equipo internacional encontró anticuerpos anormales en muestras de sangre de personas que años después desarrollaron Crohn o colitis ulcerosa. El hallazgo no permite predecir la enfermedad, pero cambia la conversación médica sobre detección temprana.
La mañana en Buenos Aires arrancó fresca y con esa neblina baja que se pega al río y vuelve todo gris hasta media mañana. Acá abajo, mientras la ciudad se despereza, las noticias de ciencia suelen llegar como destellos lejanos, traducidas y resumidas. Pero esta semana llegó un trabajo que vale la pena contar con tiempo, porque cambia la manera en que miramos a las llamadas enfermedades inflamatorias del intestino, esas que hasta ahora aparecían sin aviso y dejaban a los médicos corriendo detrás de los síntomas. Lo que un grupo de investigadores publicó en la revista Gut es, en buen romance, una pista que el cuerpo viene dejando en la sangre mucho antes de que nadie sospeche que algo anda mal.
Qué encontraron y por qué importa
La investigación revisó unas dos mil muestras de suero guardadas a lo largo de los años, pertenecientes a quinientas personas: doscientas que después fueron diagnosticadas con Crohn, doscientas con colitis ulcerosa y cien que se mantuvieron sanas como grupo de comparación. Usaron una técnica de secuenciación muy fina, capaz de rastrear respuestas del sistema de defensa contra más de 350 mil fragmentos de proteínas de bacterias, virus, alimentos y hasta del propio organismo. Lo que hallaron fue, como me lo contó una colega del portal mientras tomábamos un cortado en San Telmo, una huella que se ve antes que la enfermedad.
- En quienes luego desarrollaron Crohn, apareció una cantidad mayor de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr hasta diez años antes del diagnóstico, una señal que se fue acentuando con el paso del tiempo.
- También se detectaron respuestas elevadas contra unas proteínas llamadas flagelinas, presentes en ciertas bacterias, sobre todo en personas que después tuvieron formas complicadas de la enfermedad o con compromiso del final del intestino delgado.
- En el grupo que después desarrolló colitis ulcerosa, el perfil fue distinto: anticuerpos contra varios microorganismos y virus, sumados a autoanticuerpos, entre ellos uno dirigido contra la proteína MADD, asociada a procesos inflamatorios celulares.
- La variabilidad de los anticuerpos empezó a crecer unos cuatro años antes del diagnóstico en ambos grupos, lo que sugiere una reorganización del sistema inmune en la etapa previa a los síntomas.
Qué cambia a partir de ahora
Conviene aclararlo de entrada para no vender humo: los propios autores dicen que todavía no se puede predecir quién va a desarrollar Crohn o colitis ulcerosa. Pero el hallazgo es importante porque empieza a delinear trayectorias inmunitarias distintas para cada enfermedad, algo que hasta ahora los médicos sospechaban pero no podían mostrar con este nivel de detalle. Para los pacientes, significa que en el futuro podría haber análisis de sangre capazes de advertir un riesgo mucho antes de que la diarrea, el dolor abdominal, la fatiga o la pérdida de peso aparezcan y obliguen a correr contra el reloj con tratamientos prolongados o cirugías. Para la medicina, abre una línea de investigación hacia la detección temprana, ese horizonte que en enfermedades crónicas suele ser la diferencia entre llevar una vida casi normal o pasar años lidiando con complicaciones. Marta, que atiende la farmacia de la esquina en Boedo y sigue de cerca estos temas porque un sobrino suyo convive con Crohn, me dijo mientras me alcanzaba el ticket: a mí lo que me sirve es que el día de mañana un análisis de rutina pueda avisarte, aunque sea con años de anticipación, que algo viene. Y eso, en enfermedades así, es mucho.
