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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Un viaje que se arma con esfuerzo de todo un barrio: estudiantes neuquinos de autotrónica parten a conocer las fábricas que estudian en el taller

Alumnos de sexto año de la EPET 17 de Neuquén llevan meses vendiendo pollos, organizando bingos y rifas para financiar una visita a la planta de Ford y a una fábrica de cajas de cambio en Buenos Aires. Todavía buscan donaciones para cubrir lo que falta antes del lunes, cuando 37 jóvenes junto a cuatro profesores y una preceptora emprendan el esperado viaje.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 h
Un viaje que se arma con esfuerzo de todo un barrio: estudiantes neuquinos de autotrónica parten a conocer las fábricas que estudian en el taller

La mañana neuquina se presenta fría y luminosa, con ese cielo limpio que uno asocia con la Patagonia cuando el viento no molesta. En el barrio Gregorio Álvarez, entre elevadores y herramientas que parecen sacadas de un taller profesional, un grupo de chicos y chicas de sexto año de la EPET 17 termina de ajustar los últimos detalles de una locura que empezaron a soñar a mediados de año: juntar ellos mismos la plata necesaria para subirse a un avión y conocer de cerca las fábricas donde se ensamblan los autos y las cajas de cambio que estudian en la escuela, esos mismos vehículos que ellos mismos desarman y reparan en el taller durante la semana.

La autotrónica como bandera y un viaje como meta

La especialidad que comparten los 37 estudiantes que van a viajar es la de autotrónica, una rama técnica que combina electrónica y mecánica aplicada al automotor, y que en esta escuela se trabaja con donated herramientas y equipamiento que han ido llegando de empresas y agencias del rubro a lo largo de los años. Para ellos, la posibilidad de visitar la planta de Ford en General Pacheco y una fábrica de cajas de cambio en Bella Vista representa mucho más que una excursión: es la oportunidad de pisar por primera vez una línea de montaje en escala industrial, ver cómo se aplican los sistemas que estudian en clase y entender el funcionamiento real de las tecnologías que pronto van a tener que diagnosticar y reparar en sus futuros trabajos.

Según me cuentan en el barrio, la organización del viaje arrancó hace varios meses y estuvo encabezada por Patricio Fontenla, maestro de enseñanza práctica de Autotrónica, junto con el resto del cuerpo docente y las familias de los alumnos. Lo que hicieron fue, sin más, lo que tantas comunidades hacen cuando el Estado no llega o llega tarde: poner el hombro. Hubo bingos, hubo sorteos, hubo venta de pollos asados que se agotaron antes de lo previsto. Con esos aportes ya cubrieron los pasajes de avión de ida y vuelta, el transporte terrestre en Buenos Aires y la mitad del alojamiento. Lo que falta, me aclaran, ronda los 15 o 16 millones de pesos, una cifra que incluye el hospedaje restante, los almuerzos y los traslados extra que puedan aparecer durante la estadía.

  • Alumnos de sexto año de la EPET 17 de Neuquén, especialidad autotrónica.
  • Destino principal: planta de Ford en General Pacheco y fábrica de cajas en Bella Vista.
  • Recorrido adicional por el Museo del Automóvil, el Obelisco y la Casa Rosada.
  • Viajan 37 estudiantes, cuatro profesores y una preceptora.
  • Falta cubrir entre 15 y 16 millones de pesos.
  • Colaboraciones al alias bingo.epet17, cuenta a nombre de Claudia Arrieta.

La partida está prevista para el próximo lunes y la ansiedad se mezcla con la incertidumbre, porque acá abajo uno aprende rápido que organizar este tipo de cosas no es tarea sencilla cuando dependés de la buena voluntad de vecinos, comerciantes y familias que estiran el bolsillo como pueden. Hay algo que me llamó la atención mientras recorría el taller y conversaba con los chicos: varios de ellos van a subirse por primera vez a un avión en su vida, y un buen número va a conocer Buenos Aires por primera vez. Eso le da al viaje una doble dimensión, porque no se trata solo de formación técnica sino también de un bautismo de ciudad para pibes que viven y estudian en una provincia alejada de los grandes centros industriales del país.

“Nos prometimos que íbamos a llegar, aunque sea vendiendo rifas en la esquina. Lo que aprendamos allá no se aprende en ningún libro.”Vecina del barrio Gregorio Álvarez, madre de un alumno de sexto año
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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