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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Siete propuestas de cocina casera para armar el menú semanal sin complicaciones

Un recorrido por preparaciones que van de una pasta italiana sin amasado a un guiso francés de carne al vino tinto en versión accesible, con opciones para el almuerzo, la cena y el postre de la semana.

Por Sebastián VukovicTurismo · · hace 39 d
Siete propuestas de cocina casera para armar el menú semanal sin complicaciones

Sebastián Vukovich presenta un repaso detallado por siete recetas de cocina casera que, según el material difundido por distintos portales especializados, permiten cubrir el menú de lunes a domingo combinando ingredientes frescos con productos básicos de despensa. La selección incluye propuestas de diversa dificultad: desde una pasta italiana que no requiere amasado hasta un guiso de origen francés adaptado a cortes de carne más económicos, pasando por una milanesa de merluza, una fugazetta porteña y un postre de chocolate apto para celíacos.

La pasta sin amasado y la opción más liviana

La preparación que abre el menú son los malfattis de espinaca y ricota, una pasta italiana cuyo nombre significa literalmente mal hechos, ya que se forman de manera irregular con la ayuda de una cuchara o directamente con las manos, sin necesidad de moldes ni de técnica especializada. La mezcla combina espinaca, ricota, harina, huevo y queso rallado, y puede hervirse directamente en la salsa o cocinarse en agua y luego gratinarse en el horno con queso abundante. Desde el punto de vista nutricional, la espinaca aporta vitaminas y minerales, en tanto la ricota y el queso suman proteínas y calcio a la preparación.

Para quienes buscan una alternativa más liviana, el material sugiere una ensalada tibia de espárragos que combina la cremosidad de la yema, el crujiente del rabanito y la panceta, y el sabor particular del espárrago. Una de sus ventajas prácticas es que los distintos componentes pueden cocinarse con anticipación y saltearse juntos en el momento de servir, lo que la convierte en una opción viable para una cena entre semana.

La milanesa, la fugazetta y los guisos de aprovechamiento

El plato principal que completa el menú salado es una milanesa de merluza a la inglesa, rebozada con una cubierta simple y aireada que, al freírse, forma una corteza dorada manteniendo el interior jugoso. El acompañamiento clásico son las papas fritas y la salsa tártara, aunque la preparación admite variantes según el gusto del comensal.

Para la cena familiar, la propuesta pasa por una fugazetta con abundante mozzarella y cebolla. Una de las ventajas operativas que destaca el material es que la base puede prepararse con anticipación y guardarse en el freezer hasta el momento de llevarla al horno, lo que facilita la organización en días de mayor actividad. En paralelo, el guiso de fideos aparece como la opción para aprovechar restos de la heladera: un trozo de carne, zapallo, papa, zanahoria o cebollita se combinan en la olla, y como ocurre con todo guiso, el sabor mejora con el reposo de un día para el otro.

El guiso francés en versión accesible y el postre sin TACC

El cierre de las preparaciones saladas lo ocupa el boeuf bourguignon económico, una adaptación del clásico francés de carne al vino tinto que utiliza cortes más accesibles. Los champiñones, parte de la receta original, quedan como un ingrediente opcional en esta versión. La clave técnica de la preparación es la cocción lenta, que permite ablandar la carne y concentrar los sabores de la salsa.

Para el momento del postre, el material propone una marquise de chocolate sin TACC, que reemplaza la harina de trigo por harina de almendras. El resultado es un postre de textura aterciopelada y sabor intenso, sin que el cambio de ingrediente altere el perfil del chocolate. Esta característica la convierte en una alternativa viable para integrar a la mesa en casos de celiaquía o sensibilidad al gluten.

Sebastián Vukovich señala que las siete recetas compartidas comparten dos denominadores comunes: la utilización de ingredientes frescos o de despensa, y la posibilidad de admitir variaciones en función de lo que haya disponible en la heladera. El abanico planteado va de lo más simple a lo más elaborado, lo que permite a quien cocina adaptar el menú semanal tanto a su tiempo como a su presupuesto.

SV

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