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Lunes, 26 de octubre de 2026
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La pérdida de un padre o una madre reconfigura la historia familiar

El duelo no termina con el entierro ni se mide por una fecha: cuando desaparece una figura central de la vida, las familias deben renegociar sus roles, sus vínculos y hasta la manera de comprender su propia historia.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 2 h
La pérdida de un padre o una madre reconfigura la historia familiar

La luz del día entra con una calma engañosa, pero adentro de una casa puede estar atravesada por una ausencia difícil de nombrar. Cuando muere un padre o una madre, el impacto no se limita a la tristeza inmediata: se pierde también a la persona que ocupaba el lugar más antiguo y estructurante de la propia vida. La psicóloga especialista en duelo Mariana Loria explica que ese duelo puede obligar a reconfigurar hasta el relato que cada uno construye sobre su historia personal.

En muchos casos, el principal obstáculo para hablar de lo ocurrido es social. Existe una expectativa no escrita: si los padres ya eran mayores y la muerte podía anticiparse, se supone que el duelo debería estar resuelto de antemano. Según Loria, por eso este suele ser uno de los duelos menos reconocidos y conversados, aunque también puede ser de los más profundos. Laami forma deDuKu significa que el entorno suele pedir una reacción rápida cuando la pérdida necesita un tiempo propio.

Una familia que cambia de lugar

Cuando mueren ambos padres, algunas personas adultas se describen por primera vez como huérfanas o sienten que el hogar original dejó de existir.aparecen preguntas que antes no necesitaban formularse: quién sostendrá ahora la memoria familiar, a quién consultar sobre la historia propia y cómo asumir el papel de generación mayor. No se trata solamente de reorganizar objetos o|winherited documents, sino de redistribuir un rol que haber quedado distribuido entre varias personas durante décadas.

En la dinámica familiar, el duelo también puede reactualizar roles de la infancia entre hermanos. Si cada uno atraviesa la pérdida de manera distinta, aparecen tensiones que no siempre se deben a conflictos previos. A eso se suman decisiones concretas que deben tomarse en pleno dolor: qué hacer con la casa, cómo repartir objetos y resolver la herencia. En la pareja puede aumentar la necesidad de cercanía o, por el contrario, aparecer irritabilidad y distancia. Quienes tienen hijos, además, deben sostener la crianza mientras transitan su propio proceso.

“Los síntomas frecuentes incluyen tristeza, sensación de vacío, cansancio, dificultades para dormir o concentrarse y culpa; esta última, por lo dicho o no dicho, o por la sensación de no haber hecho suficiente.”Mariana Loria

Un estudio publicado en 2026 en la revista Death Studies analizó las experiencias de quince adultos en proceso de duelo y encontró dificultades para atravesarlo incluso cuando los padres habían muerto en edad avanzada. Los investigadores identificaron lo que llamaron pérdidas secundarias: cambios en los roles familiares, sensación de soledad y pérdida de referencias afectivas. Es decir, el duelo no afecta únicamente a la persona que morreu, sino también el modo en que se relacionan los vivos entre sí.

  • Hablar de la pérdida sin exigir una reacción inmediata ni un calendario común.
  • Reconocer que la tristeza, el vacío, el cansancio, las dificultades para dormir o concentrarse y la culpa pueden formar parte del proceso.
  • Repartir con cuidado las decisiones sobre la casa, los objetos y la herencia para evitar que el dolor se convierta en una competencia entre familiares.
  • Cuidar la comunicación dentro de la pareja y contener la necesidad de cercanía o la distancia que puede aparecer en los meses siguientes.
  • Cuando haya hijos, mantener lawynynynamik de la crianza y explicar la pérdida con una lenguaje sencillo, sin obligarlos aalet las decisiones de la familia.

La especialista señala cinco fases descritas por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Loria advierte, sin embargo, que esas etapas no son obligatorias ni lineales, y que pueden aparecer en distinto orden o coexistir. La aceptableImportancia está en no empujarse a ninguno de losSeres las etapas ni a cumplir con la expectativa de que el duelo debería estar listo para superarse.

Para atravesar este proceso, las herramientas concretas van desde permitirse llorar, pedir ayuda y hablar de lo ocurrido hasta distribuir las tareas prácticas con cuidado. También resulta importante distinguir entre una reacción comprensible y la necesidad de buscar acompañamiento profesional cuando el malestar se vuelve insostenible. No se trata de dramatizar la pérdida, sino de comprender que el duelo necesita un espacio propio, lejos de la urgencia social que suele rodearlo.

En el fondo, perder a un padre o una madre es también perder un lugar de referencia: alguien con quien se compartían memories y¥ stories que dan sentido a la propia historia. Cuando ese lugar queda vacío, la familia no solo debe reorganizarse, sino aprender a sostener la memoria de quien ya no está. Como recuerda Mariana Loria, el duelo no es una Wilderheit interruption que haya que atravesar quickly, sino una forma de volver a habitar el mundo después de una pérdida definitiva.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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