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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La pasarela milanesa volvió a abrirse paso entre lentejuelas, aberturas y despedidas que conmueven

La Semana de la Moda de Milán cerró su edición con las colecciones primavera-verano 2027 de las grandes casas italianas: brillos, sensualidad, maximalismo y cambios en los equipos creativos que ya marcan agenda.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 7 d
La pasarela milanesa volvió a abrirse paso entre lentejuelas, aberturas y despedidas que conmueven

La mañana amaneció con esa luz gris y pareja que suele caer sobre el Po cuando septiembre empieza a estirarse, y uno abre el café con la sensación de que en algún lugar del mundo alguien está contando historias con tela. Acá abajo, lejos de esas vidrieras, uno se pregunta cómo será posible resumir en una sola crónica todo lo que pasó sobre las pasarelas de Milán en los últimos días. Pero la moda tiene esa costumbre: resumir lo que todavía no vimos, adelantarse a la próxima temporada y dejarnos con la duda de si nos animaremos a tanto. La Semana de la Moda de Milán cerró su edición con las colecciones primavera-verano 2027 y, como me contaba esta semana Marta, de Palermo, mientras tomábamos un cortado en la vereda, hubo de todo: faldas con aberturas, lentejuelas, prendas lenceras, estampados maximalistas y siluetas con brillo que parecen sacadas de una fiesta que todavía no terminó.

Prada y Fendi abrieron el juego con dos apuestas bien distintas

Prada puso la falda como protagonista absoluta. Bajo la dirección de Miuccia Prada y Raf Simons, la colección recorrió distintas siluetas: desde modelos plisados y rectos hasta diseños con grandes aberturas, estampados florales, lazos, lentejuelas y apliques de joyas. Fue, según quienes la vieron de cerca, una oda a la prenda más antigua del guardarropa, repensada desde la experimentación.

Fendi, en cambio, puso la sensualidad en primer plano. Transparencias, encajes y prendas inspiradas en la lencería dominaron la pasarela, en una recuperación de la estética de los años 70 que funcionó, además, como homenaje a Raffaella Carrà. La casa romana dejó en claro que la ropa interior ya no se esconde: se muestra, se luce y se celebra.

Maximalismo, combinaciones inesperadas y regresos a los 2000

En Marni, la directora creativa Meryll Rogge apostó por las combinaciones inesperadas: parkas con sandalias, lunares con rayas, suéteres amplios con pantalones de cuero. Roberto Cavalli, por su parte, volvió al espíritu de los 2000 con estampados animales, denim de tiro bajo y transparencias. La sensación, recorridas las pasarelas, fue que el maximalismo volvió para quedarse.

Gucci presentó su segunda colección con Demna al frente, en una puesta en escena que simulaba una boutique de lujo. La sastrería entallada, las referencias ecuestres y los abrigos de piel sintética convivieron con faldas de corte noventero. Dolce & Gabbana, en tanto, se inspiró en los guardarropas de las grandes familias sicilianas y construyó una colección con encajes, estampados de leopardo, bordados y joyas de herencia familiar, como si cada modelo fuera sacado de un álbum de fotos antiguo.

El cierre de Armani y los cambios que conmueven

El cierre estuvo a cargo de Armani. Silvana Armani presentó una colección que mantuvo la elegancia característica de la casa e incorporó cristales, lentejuelas y tejidos metalizados. Sobre la pasarela desfilaron vestidos fluidos en blanco y negro, con escotes pronunciados y siluetas ligeras que brillaron bajo una bola disco, en uno de esos cuadros que uno no se olvida.

La semana también registró movimientos en los equipos creativos. Glenn Martens presentó su última colección para Diesel tras cinco años al frente de la marca, mientras que Simone Rizzo y Loris Messina debutaron en Moschino con una propuesta que recuperó el humor y la irreverencia asociados a la firma. Son ciclos que se cierran y otros que empiezan, y la moda, como la vida, sigue.

  • Prada: la falda como protagonista, con aberturas, plisados, estampados florales y apliques de joyas.
  • Fendi: sensualidad setentosa, transparencias, encajes y homenaje a Raffaella Carrà.
  • Marni: combinaciones inesperadas entre parkas, sandalias, lunares, rayas y cuero.
  • Roberto Cavalli: regreso al espíritu de los 2000 con estampados animales y denim de tiro bajo.
  • Gucci con Demna: sastrería entallada, referencias ecuestres y faldas de corte noventero.
  • Dolce & Gabbana: guardarropas de las familias sicilianas, con encajes, leopardo y bordados.
  • Armani: vestidos fluidos en blanco y negro, cristales y tejidos metalizados bajo una bola disco.
  • Diesel: despedida de Glenn Martens tras cinco años al frente de la marca.
  • Moschino: debut de Simone Rizzo y Loris Messina con humor e irreverencia.

Y uno se queda dando vueltas con la pregunta que dejó flotando la temporada, esa que me repitió Marta mientras pagábamos el café: si la moda se anima a tanto, ¿con cuál de estas propuestas te animás vos?

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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