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La lección que deja Messi después de la última camiseta: qué contarle a los chicos en la mesa familiar

La salida del capitán de la selección abrió una conversación que el libro ¡Messirve! ya había anticipado: cómo transformar una carrera deportiva en valores concretos para los hijos, sin mitologías ni frases vacías.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · 3 de septiembre de 2026 · hace 1 h

El sol cae de costado sobre el barrio de Villa del Parque, en esta tarde de octubre en la que la ciudad empieza a entregarse a ese clima templado que ya huele a primavera. En la vereda, un grupo de madres y padres comenta con esa mezcla de nostalgia y alivio que aparece cada vez que se cierra un ciclo. Algunos mencionan la decisión de Lionel Messi de dejar la selección argentina; otros, sin saberlo, repiten ideas que están volcadas en un libro que llegó a las librerías bastante antes de que el diez hiciera pública su determinación. Se llama ¡Messirve!, lo escribieron Verónica de Andrés y Florencia Andrés, y se propone, justamente, transformar la figura del rosarino en una herramienta para charlar con los chicos sobre cosas que a veces cuesta poner en palabras.

Talento y disciplina: lo que no se ve

Cuando le preguntaron por su éxito, Messi respondió una vez que eso de ser “un éxito de la noche a la mañana” le había llevado diecisiete años y ciento catorce días. La frase es corta pero tiene peso: del otro lado hay miles de entrenamientos sin filmar, lesiones tratadas en silencio y decisiones familiares que moldearon al jugador desde chico. Esa es, justamente, la primera distinción que las autoras sugieren poner sobre la mesa en casa. A los pibes les encanta hablar del gol del final, del título levantado, de la camiseta en el alambrado; pero la conversación se enriquece cuando alguien les pregunta qué hubo antes, cuántas veces ese mismo jugador se levantó después de un mal partido y volvió a probar.

El error como parte del juego

Acá abajo, en la provincia y en buena parte del conurbano, muchos chicos que arrancan en una escuelita de fútbol sueñan con copiar los goles del capitán. Lo que casi nadie les recuerda es que Messi erró penales, falló pases en finales y atravesó temporadas enteras discutidas por la prensa deportiva. El libro rescata eso sin dramatismo: la excelencia, dicen las autoras, no es la perfección, sino la pregunta de qué se hace la próxima vez después del tropiezo. Esa idea sirve para la cancha pero también para la escuela, para el estudio, para cualquier ámbito en el que un chico se propone algo y choca con la frustración.

  • Constancia antes que genio: los resultados visibles siempre tienen historia invisible detrás.
  • Relación con el error: perder o fallar no invalida el proceso, lo completa.
  • Vínculo familiar: la figura de los padres y la pareja como sostén cotidiano.
  • Valor del equipo: los logros individuales casi nunca son tales sin los demás.
  • Humildad como práctica: hablar de los propios logros sin necesidad de imponerse.
“Sin mis compañeros no habría logrado nada.”Lionel Messi, en distintas entrevistas reproducidas en ¡Messirve!

La pregunta final que el libro deja abierta, y que esta semana vuelve a resonar en los hogares argentinos, es qué valor de los que mostró Messi les parece más útil para transmitirles a los hijos. Marta, vecina de San Telmo y madre de dos chicos que juegan al fútbol los sábados en el club del barrio, lo piensa mientras acomoda la mesa: “Lo que más les voy a repetir es lo de que las cosas llevan tiempo. A veces ellos quieren todo ya, y ver que alguien como Messi tardó tanto en llegar es una forma de decirles que está bien que las cosas cuesten”. Esa es, tal vez, la mejor manera de cerrar este ciclo: no con un monumento, sino con una frase dicha en la cocina, mirando a los ojos a los pibes antes de que se vaya la luz del día.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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