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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La comadreja enana que se metió en la leña y el protocolo que cualquier vecino debe conocer

Apareció en una casa de Cutral Co y fue devuelta a su ambiente por el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú. El episodio sirve para repasar qué hacer -y qué no- cuando un animal silvestre se cruza en el patio o entre las pertenencias.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 36 d
La comadreja enana que se metió en la leña y el protocolo que cualquier vecino debe conocer

La mañana en Cutral Co llegó con esa luz seca y fría que tiene la Patagonia cuando el viento todavía no se decide a soplar del todo. En una casa de barrio, entre el ruido de las primeras reuniones familiares y el aroma a café compartido, alguien advirtió que algo se movía con un sigilo casi imperceptible entre la pila de leña arrinconada contra la pared. No era una sombra grande ni un ruido estridente: apenas un detalle fuera de lugar, una presencia mínima que bastó para que los dueños de la vivienda sintieran, de golpe, que la estepa patagónica se les había metido adentro del hogar. Lo que estaba allí, acurrucado y confundido, era un mamífero pequeño como un ratón y distinto a cualquier ratón conocido. Era una comadreja enana, una especie que casi nadie en la ciudad sabe que vive en la provincia y que, sin embargo, forma parte silenciosa de la fauna neuquina.

Lo primero que hicieron los vecinos fue, justamente, lo que los manuales de fauna recomiendan: nada. No la tocaron, no intentaron correrla ni, mucho menos, conservarla como una curiosidad hogareña. Tomaron el teléfono y dieron aviso. Esa decisión, menor, fue la que le salvó la vida al animal, porque cualquier manipulación sin protocolo puede terminar en un desenlace que nadie quiere: un ejemplar estresado, enfermo o incapaz de volver a su ambiente natural.

El operativo: cómo trabajó el equipo de Guardafaunas

Hasta la vivienda llegó el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú, que depende de la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén. El procedimiento fue breve y técnico: evaluación veterinaria con manipulación mínima, control del estado general del animal y, una vez confirmada la buena salud, liberación inmediata en su ambiente natural. No hubo exhibición, no hubo foto para las redes, no hubo espectáculo. Hubo, en cambio, una devolución a la estepa que es, en definitiva, la única manera de que una comadreja enana siga siendo lo que es: un marsupial nocturno, discreto y cada vez más raro de ver.

Qué es la comadreja enana y por qué se confunde con un ratón

La comadreja enana, cuyo nombre científico es Thylamys pallidior, es un marsupial autóctono de los ambientes áridos y de estepa que recorren buena parte del Neuquén. Su cuerpo mide entre 8,5 y 12 centímetros y su peso oscila entre los 15 y los 36 gramos, dimensiones que explican por qué un ojo desprevenido la confunde con un ratón común. Sin embargo, pertenece a una familia completamente distinta: la de las comadrejas americanas, parientes lejanos de los marsupiales australianos. Tiene pelaje grisáceo, vientre más claro y unas manchas oscuras alrededor de los ojos que le dan un aire de asombro permanente. Es nocturna, se alimenta de insectos, frutos y pequeños animales y posee una de sus características más llamativas: una cola prensil que funciona como reserva de grasa para atravesar los períodos de frío y escasez que son moneda corriente acá abajo, en la provincia.

El protocolo que todos deberían tener presente

Aunque el episodio terminó bien, deja a la vista una pregunta que cualquier vecino podría hacerse: ¿qué hago si mañana aparece un animal silvestre en mi patio, en el galpón o, como en este caso, entre la leña? La respuesta es sencilla y, al mismo tiempo, exige un ejercicio de paciencia que no siempre es fácil. La Dirección Provincial de Fauna de Neuquén lo resumió en una frase que conviene tener presente: "la fauna silvestre no es mascota" y "protegerla es tarea de todos".

  • No manipular al animal: aunque parezca inofensivo, el contacto directo lo estresa y puede transmitir enfermedades.
  • No intentar retenerlo ni criarlo: un animal silvestre acostumbrado a la presencia humana pierde capacidad de sobrevivir en libertad.
  • No moverlo del lugar por cuenta propia: cambiarlo de ambiente sin criterio profesional puede separarlo de su madriguera o de su fuente de alimento.
  • Dar aviso inmediato a la autoridad de fauna más cercana: en Neuquén, el canal es la Dirección Provincial de Fauna o los equipos de Guardafaunas locales.
  • Dejar que los profesionales intervengan: es, literalmente, la mejor ayuda que puede dar un vecino.

Mirado en perspectiva, el episodio de la comadreja enana en Cutral Co no es una rareza ni una noticia menor. Es, más bien, un recordatorio de que la fauna de la provincia vive mucho más cerca de lo que las ciudades suelen admitir, y de que la frontera entre el patio de una casa y el hábitat de un marsupial nocturno es, en realidad, bastante más porosa de lo que uno quisiera creer. Como me dijo Marta, vecina del barrio que siguió el operativo desde la vereda y que conoce la zona desde hace décadas: "Acá siempre apareció algún bicho entre la leña, pero ahora sabemos que lo que hay que hacer es llamar y esperar, no hacerse el valiente". Una frase que, sin proponérselo, resume el corazón del protocolo.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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