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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Garbanzos con calamares: un guiso breve que se disfruta mejor al día siguiente

La reunión de legumbres y mariscos admite una versión rápida, sin horas de cocción ni técnica compleja, y suma puntos al recalentarse.

Por Sebastián VukovicTurismo · · hace 36 d
Garbanzos con calamares: un guiso breve que se disfruta mejor al día siguiente

Sebastián Vukovic, Turismo — La tradición de mezclar legumbres con mariscos arrastra, en buena parte de las cocinas de costa, la fama de preparada larga y de cierta exigencia técnica. La realidad, sin embargo, admite una versión mucho más doméstica: con garbanzos ya cocidos en conserva, calamares limpios y un fondo de cebolla, ajo y tomate, el tiempo activo en la cocina se reduce a unos veinte minutos, suficiente para obtener un guiso de profundidad notable.

Una base breve, un hervor corto

El procedimiento se apoya en un sofrito clásico: cebolla picada, ajo y tomate llevados a fuego medio hasta que el conjunto se concentra. Sobre ese fondo se saltan los calamares cortados en aros o en trozos, apenas el tiempo necesario para que tomen color. Después se suman los garbanzos escurridos y el caldo de pescado, que puede prepararse en casa o adquirirse en envase industrial.

El hervor final se extiende por pocos minutos y cumple dos funciones: amalgamar los sabores y terminar de integrar el caldo. El resultado se aleja de la sopa: queda un guiso corto de líquido, más cercano a un salteado húmedo que a una preparación caldosa, lo que favorece su transporte y su consumo fuera del hogar.

La ventaja de prepararlo la noche anterior

El plato exhibe una particularidad que lo vuelve práctico para la rutina laboral: alcanza su mejor expresión al día siguiente. Las legumbres absorben el caldo, los sabores se asientan y la consistencia se vuelve más armónica. En recipiente hermético soporta el traslado sin deteriorarse y, al recalentarse, no pierde textura ni cuerpo, atributos que lo diferencian de otros guisos marineros.

Sepia y chipirones como variantes válidas

  • Sepia: textura más firme y sabor algo más pronunciado que el calamar, con tiempos de cocción similares.
  • Chipirones: de menor tamaño, se cocinan en menos tiempo y quedan tiernos si no se excede el calor.
  • Los tres cefalópodos conducen a un resultado equivalente en sabor y estructura.

Desde el punto de vista nutricional, la combinación de proteína vegetal de la legumbre con proteína magra del marisco y un contenido graso mínimo sitúa a esta preparación entre las más equilibradas del repertorio mediterráneo, sin necesidad de agregar embutidos, crema ni excesivo aceite.

Queda abierta una invitación a la experiencia propia: ¿probó alguna vez sumar legumbres a un guiso de mariscos? ¿Qué otro cefalópodo incluiría en esta receta? Las respuestas, seguramente, enriquecerán la próxima vuelta por la cocina.

SV

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