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El fruto oscuro que ayuda a cuidar el corazón: por qué sumar arándanos a la rutina diaria

Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos repasaron la evidencia más reciente y coinciden en que una taza por día alcanza para aprovechar sus efectos sobre la presión, el colesterol y la glucosa

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · 31 de agosto de 2026 · hace 10 h

A primera hora de la mañana, con esa luz de invierno que todavía no termina de decidirse, me acerco al kiosco de Ramón, en el barrio de Villa del Parque, y le pregunto qué fruta tiene en la heladera. "Mirá, los arándanos no son lo que más se vende, pero cada vez viene más gente pidiéndolos", me dice, mientras acomoda una bandeja chica sobre el mostrador. Me quedo pensando en por qué ese fruto diminuto y oscuro, casi secreto en la verdulería de la esquina, terminó en el centro de varias investigaciones norteamericanas sobre salud cardiovascular. La respuesta parece estar en una molécula que le da justamente ese color profundo y que, según los especialistas consultados, tiene efectos concretos sobre las arterias, la glucosa y el colesterol.

El mecanismo que explica el beneficio

Lo que tienen los arándanos en cantidades importantes es un compuesto llamado antocianina, el pigmento que les da el tono azulado oscuro. Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center, explicó que esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos. Cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar, un fenómeno que resulta especialmente relevante para quienes tienen hipertensión diagnosticada o simplemente valores en el límite.

Pero el pigmento no trabaja solo. Una taza de arándanos aporta cuatro gramos de fibra, una cifra que contribuye al consumo diario recomendado y que, según Bobrick, interviene en un mecanismo menos conocido: durante la digestión, esa fibra se fermenta en el intestino y genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo, donde participan activamente en la regulación de la presión arterial. A eso se suma otro efecto ya clásico de la fibra, que es el de ayudar a mantener estable la glucosa en sangre y a reducir los niveles de colesterol LDL, las dos variables que los cardiólogos miran con más atención cuando evalúan el riesgo cardíaco de un paciente.

El aporte del cardiólogo y el papel del endotelio

Parveen Garg, cardiólogo de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, fue un paso más allá y planteó que los arándanos podrían mejorar también la llamada función endotelial, es decir, el comportamiento de esa capa finísima de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y regula su elasticidad. Cuando el endotelio funciona bien, el control de la presión resulta más eficiente y el corazón trabaja con menos esfuerzo, algo que, según Garg, se observó en estudios previos con resultados alentadores. Para personas con resistencia a la insulina o con factores de riesgo cardíaco acumulados, el beneficio se amplifica, porque en esos casos la presión elevada suele ir acompañada de otras alteraciones metabólicas y un alimento con varios efectos simultáneos gana valor dentro de una dieta equilibrada.

“El consumo regular también se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos”Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center
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Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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