Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Dylan toma la posta: Control Resonant cambia la fórmula y se pasa al cuerpo a cuerpo

El nuevo juego de Remedy pone al hermano de Jesse Faden en el centro de la escena y reescribe las reglas del combate en una Nueva York desbordada por lo paranormal. Espadas que mutan, golpes que recargan energía y una ciudad abierta que invita a perder varias tardes.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 28 d
Dylan toma la posta: Control Resonant cambia la fórmula y se pasa al cuerpo a cuerpo

Lo confieso: cuando me senté a probar Control Resonant llevaba encima el recuerdo intacto del juego de 2019. Aquella Jesse Faden con su pistola y su pasillo interminable de puertas me había dejado una marca. Por eso me llamó la atención que Remedy, los mismos autores finlandeses que nos tenían malacostumbrados, decidieran ahora correr el eje de la historia y poner a Dylan Faden, el hermano de Jesse, al frente de la aventura. La excusa es concreta: Jesse desapareció hace siete años y Dylan sale a buscarla. La escala, en cambio, se agranda bastante.

La acción se muda a una Nueva York deformada y aislada entre dimensiones. El detonante es el Hiss, esa fuerza tan inquietante como pegadiza, que se escapó de la Casa Inmemorial y se expandió por la ciudad. Dylan, que arrastra un pasado como sujeto de experimentos de la Oficina Federal de Control, acepta colaborar con el organismo y, mientras tanto, intenta hacerse cargo de unos poderes que todavía no controla del todo. Esa tensión entre la misión, el drama familiar y lo institucional es la que mueve la narrativa.

Un arma que se reconfigura sola

El cambio más jugoso, a mi entender, está en el combate. La estrella se llama Aberrant, y la gracia es que no hace falta andar eligiendo espadas, guadañas, martillos o taladros desde un menú como si fueran objetos separados del inventario. El arma cambia de forma mientras jugás: adopta una configuración cuando ejecutás un ataque ligero, otra con los golpes pesados y otra distinta cuando cerrás una combinación. Después, con las mejoras, podés ir ajustando cada opción hasta acomodarla a tu manera de jugar. Probé la espada y el taladro, y la diferencia se nota mucho.

Golpear también es una forma de sobrevivir

Acá viene lo que más me sorprendió: atacar sirve para sostener todo lo demás. Los golpes cuerpo a cuerpo recargan la energía que alimenta las habilidades especiales, y los enemigos derrotados dejan salud. En los encuentros con rivales más grandes, que no paran de generar criaturas a su alrededor, hay que decidir a quién encarar primero. Es un ida y vuelta constante entre pegarte en la cara de lo que tenés enfrente y dosificar tus reservas, algo que le da una sensación muy táctica a cada pelea.

La movilidad acompaña y mucho. Dylan puede esquivar, impulsarse en el aire, flotar unos segundos y atacar en suspensión. Si te acordás justo antes de que termine una animación, podés interrumpirla para esquivar y, si no recibís un golpe, enganchar la siguiente combinación sin perder el ritmo. Entre los poderes disponibles me gustó Ignite, que enciende las armas y aplica quemaduras. Es de esos recursos que, bien dosificados, cambian el resultado de un cruce complicado.

  • Un arma, el Aberrant, que muta entre espada, guadaña, martillo y taladro según el movimiento que elijas.

Crecimiento de personaje y mundo por recorrer

El progreso combina árboles de habilidades, mejoras específicas del Aberrant y aumentos opcionales de salud y energía. A eso se le suman las misiones principales y las actividades secundarias, que también hacen subir el estatus de Dylan en cada zona. Esa mezcla de crecimiento más exploración más peleas es la que le da a Control Resonant su sabor a aventura de mundo abierto, con esa promesa de pasarte horas perdidas entre pasillos deformados y azoteas neoyorquinas que ya son marca registrada de Remedy.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

Te puede interesar