Dos jubilados, un río turbio y décadas de vertidos: la miniserie británica que reconstruye la contaminación de las aguas
«Negocios turbios» sigue a un expolicía y a un profesor de matemáticas que investigan la contaminación del Windrush y terminan exponiendo un problema que alcanza a ríos y costas de todo el Reino Unido.
«Negocios turbios» es un drama en tres episodios basado en hechos reales. La historia arranca con una inquietud local: dos vecinos jubilados notan que el río Windrush, en los Cotswolds, tiene una turbidez que no recuerdan haber visto antes. A partir de ahí, la investigación se amplía hasta revelar décadas de vertidos de aguas residuales sin tratar, falta de inversión en infraestructuras y mecanismos de control insuficientes.
Los protagonistas y la investigación
La serie sigue a Ashley Smith, un expolicía interpretado por David Thewlis, y a Peter Hammond, un profesor de matemáticas jubilado al que da vida Jason Watkins. Las explicaciones de la compañía de agua responsable no los convencen y deciden avanzar por su cuenta. La experiencia policial de uno y la capacidad del otro para analizar grandes volúmenes de datos les permiten identificar patrones que apuntan a un problema de escala nacional. La ficción incorpora además imágenes reales grabadas por activistas.
Las líneas temporales
La trama principal arranca en 2016, pero la miniserie abre otras líneas. Una de ellas retrocede a 1999 y sigue a Mark y Julie Preen, que viajan con sus hijas a Dawlish, en Devon, para pasar las vacaciones en una playa que en ese momento tenía distinción de calidad del agua. La hija de ocho años, Heather, entra en contacto con agua contaminada por un vertido visible en la orilla y muere dos semanas después por una infección causada por la bacteria E. coli O157. El caso no llegó a esclarecerse por completo y el veredicto determinó que la muerte fue accidental.
Otra línea se ubica en 2008, cuando el organismo regulador ambiental empezó a trasladar parte de la responsabilidad de detectar incumplimientos a las propias compañías de agua, mediante un sistema de autocontrol. La serie muestra cómo esa decisión afectó la capacidad de fiscalización estatal.
El origen que señala la serie
- Privatización del sector del agua en 1989, punto de partida que la ficción sitúa como origen del problema.
- Sucesivas operaciones de compraventa de las empresas en las décadas siguientes.
- Infraestructuras que acumularon años de inversión insuficiente.
- Relación entre los organismos reguladores y las empresas supervisadas.
- Nivel de las multas aplicadas y remuneraciones de algunos directivos del sector.
La miniserie fue dirigida por Joseph Bullman y aborda, en conjunto, la responsabilidad de empresas y reguladores en el deterioro de ríos y costas británicos.
