Coyote vs. Acme: cuando el que siempre pierde decide ir a juicio
La película combina al clásico personaje de los Looney Tunes con Will Forte en un relato que cruza animación y actores reales, con humor físico, perseverancia y una trama con forma de juicio.
Te confieso algo antes de arrancar: fui a la sala con la idea de ver un ratito de dibujos y volver a casa. Y terminé quedándome más de noventa minutos con la panza llena de risas, pero también con una sensación rarísima, de esas que te dejan cuando una historia que parecía bobita termina hablando de cosas serias, como la bronca de que te hagan bullying en el trabajo y la decisión de plantarte. Eso es, en el fondo, Coyote vs. Acme: la aventura del Coyote más empecinado de la Warner, el que durante años se comió la tranquera persiguiendo al Correcaminos, ahora metido en un juicio para defender su dignidad.
La película arranca con ese humor físico que ya conocemos: planes ingeniosos, artefactos imposibles y caídas que desafían cualquier ley de la física. Pero en un momento el cuento da un giro y el Coyote, harto de ser el pato de la película, decide llevar a la empresa Acme a los tribunales. Ahí aparece el personaje que interpreta Will Forte, un abogado medio perdido, con más dudas que certezas, que termina cruzándose en el camino del bicho justo cuando los dos necesitan una mano.
Una dupla dispareja que funciona
Lo que más me gustó de la historia es cómo se construye el vínculo entre estos dos. El Coyote va con el manual del que aprendió en los cortos: probar, fallar, probar de nuevo. Forte, en cambio, es de los que se bajan del intento a la primera. Sin embargo, los dos comparten algo, y es la sensación de que el mundo les pasó por encima más de una vez. A partir de ahí, la película va armando una relación que va del rocé al compañerismo, con el humor como puente.
“Acá entendés que cada uno pelea desde donde puede. El Coyote con sus trampas y sus gadgets, el abogado con sus argumentos y sus contradicciones. Y los dos aprenden algo del otro.”Crítica de la película
La mezcla entre animación y actores reales ya tiene antecedentes en la saga: Space Jam juntó a Michael Jordan con Bugs y compañía, y Looney Tunes: De nuevo en acción hizo algo parecido. Acá la fórmula vuelve a aparecer, pero con el Coyote como protagonista absoluto y un tono un poquito más cercano al público grande, el que tiene entre 40 y 60 años y se crió viendo los cortos en la tele.
Lo que hay que saber antes de ir
- Duración: supera los 90 minutos, ideal para funciones de tarde o noche.
- Combina animación tradicional con actores de carne y hueso, en una historia autoconclusiva.
- La trama se apoya en recursos del cine de juicios, con humor y golpes de efecto.
- Apta para ir en familia, aunque los más chicos pueden quedarse dormidos en la parte del alegato.
Si te pasó alguna vez de sentirte el Coyote, el que prueba una y otra vez aunque todo indique que va a salir mal, esta peli te va a hablar directo. Y si no, al menos te vas a reír un rato con las trampas, los desastres y la perseverancia de un personaje que, después de décadas de perder, por fin decide dar el gran paso. La próxima fecha en cartel y el precio de la entrada los podés chequear en la página de tu cine de confianza.
