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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Confirmaron la multa al supermercado de Neuquén que se desentendió de la bicicleta robada en su playa de estacionamiento

La Justicia neuquina respaldó a la Dirección Provincial de Protección al Consumidor y dejó firme la sanción contra un comercio por no garantizar la seguridad en su estacionamiento. La multa ronda los cuatro millones de pesos y el damnificado sigue adelante con su reclamo civil.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 d
Confirmaron la multa al supermercado de Neuquén que se desentendió de la bicicleta robada en su playa de estacionamiento

La mañana del día en que esto se resolvió en los tribunales neuquinos amaneció con esa bruma fina que se pega en la cara cuando uno sale a la calle y todavía no salió el sol del todo, esa luz gris que en Neuquén capital le pone a todo un tono como de película de suspenso, como si el otoño del Alto Valle ya se hubiera instalado y no tuviera apuro en irse. Y la verdad es que, si uno repasa el expediente, hay algo de suspenso también: la historia de un vecino al que le afanaron la bicicleta mientras hacía las compras, de un comercio que intentó sacarse el problema de encima y de un organismo provincial que le dijo que no, que así no se hacen las cosas, y la Justicia que, después de idas y vueltas, terminó dándole la razón.

El caso, como me lo reconstruyeron, arranca en una playa de estacionamiento de un supermercado de Neuquén capital, cuando un cliente ató su bicicleta con candado, entró al local a hacer las compras de siempre y al volver al vehículo el rodado ya no estaba. No lo habían robado adentro del salón ni se había perdido entre los changuitos: lo habían sustraído del lugar habilitado por el propio comercio para dejar bicicletas. El damnificado, lejos de quedarse de brazos cruzados, hizo el reclamo en la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, que decidió imputar al supermercado por fallas en la seguridad del predio.

La sanción quedó firme en sede judicial

Desde el organismo provincial aplicaron una multa equivalente a cinco canastas básicas alimentarias, un número que traducido a pesos hoy por hoy ronda los cuatro millones, bastante por encima de lo que cuesta reponer una bicicleta estándar. El comercio, como suele ocurrir en estos casos, primero ejerció su defensa en sede administrativa y después llevó la cuestión a la Justicia para que revisara la sanción. Y acá abajo, en los tribunales neuquinos, el fallo terminó confirmando lo que había resuelto Protección al Consumidor: la multa quedó firme.

“Los bienes que el cliente deja en el espacio de estacionamiento que el comercio pone a disposición están bajo la responsabilidad del establecimiento.”Dirección Provincial de Protección al Consumidor de Neuquén

En paralelo, y esto vale la pena resaltarlo porque muchas veces se confunde, el expediente administrativo no reemplaza al reclamo civil: la causa para obtener un resarcimiento económico directo por la bicicleta sustraída sigue abierta en el fuero correspondiente. Según me explicaron, lo actuado ante el organismo sirve como prueba preconstituida para ese otro proceso, es decir, ya quedó documentado y eso le ahorra al damnificado tener que reconstruir todo desde cero.

  • El comercio que habilita una playa de estacionamiento para sus clientes asume de manera objetiva la responsabilidad por la seguridad en ese espacio, más allá de los recaudos que pueda tomar el usuario.
  • La cartelería que muchos supermercados exhiben en las entradas, del estilo "no nos hacemos responsables por hurtos", carece de valor legal y puede inducir a confusión, por lo que los negocios que la mantengan pueden recibir una infracción adicional.
  • Existe una distinción clara: los objetos que el consumidor lleva consigo dentro del local, como el celular o la cartera, quedan a su cuidado; en cambio, lo que se deja en el área de estacionamiento habilitado responde a la órbita del establecimiento.

"Yo la dejé donde había que dejarla y le puse candado, como corresponde. Que después el negocio me diga que no se hace cargo es como si te dijeran que el lavarropas no se rompe nunca", me decía ayer por la tarde Jorge, un vecino del barrio Alta Barda que se acercó hasta la puerta del supermercado para conocer el fallo y se quedó charlando un rato sobre cómo a él le pasó algo parecido años atrás con la moto en otra cadena y nunca llegó a buen puerto. Le pregunté si creía que esta sentencia iba a cambiar algo en la forma en que los comercios cuidan los vehículos de los clientes y me respondió, mientras acomodaba el morral sobre el hombro, que "si te dan una multa de cuatro palos por no cuidar una bici, capaz que la próxima vez le ponen una cámara al estacionamiento".

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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