Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Chaco quiere tejer una red de salud mental que no deje a nadie solo después de una crisis

Un proyecto que se debate en la Legislatura chaqueña propone ordenar bajo un mismo paraguas los dispositivos que ya funcionan en la provincia, con equipos interdisciplinarios, nodos regionales y un sistema de urgencias activo todo el año para las situaciones más urgentes.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 35 d
Chaco quiere tejer una red de salud mental que no deje a nadie solo después de una crisis

Amaneció gris en Resistencia, con esa neblina baja que se pega al río Negro y vuelve opacas las primeras horas de la mañana, y mientras yo caminaba hacia la Legislatura para seguir de cerca la sesión, me cruzé con Marta, una vecina del barrio Güiraldes que todos los martes va al centro de salud del barrio a controlar la presión. Me dijo, sin que le preguntara mucho, que hace dos años un sobrino suyo pasó por una internación psiquiátrica y que después, cuando volvió a la casa, no tuvo a quién llamar cuando los días se le pusieron cuesta arriba. Esa frase, me parece, resume bastante de lo que se está discutiendo estas semanas en el Chaco: cómo hacer para que el sistema de salud mental no se desarme justo en el momento en el que la gente más lo necesita.

La propuesta que tomó estado parlamentario en las últimas semanas apunta, justamente, a ordenar bajo un mismo esquema los dispositivos, programas y profesionales que ya vienen trabajando en la provincia, muchos de ellos dispersos entre hospitales, centros comunitarios y áreas programáticas. La idea de fondo es que haya una Red Provincial de Salud Mental Comunitaria que funcione como paraguas, con reglas claras y presencia territorial, en lugar de que cada lugar improvise como puede.

Nodos regionales y equipos que salgan a buscar a los pacientes

El proyecto divide a la provincia en nodos regionales que se van a apoyar en las regiones sanitarias que ya existen. Cada nodo, según el texto al que tuve acceso, va a tener que hacer un relevamiento de la población a cargo, de los servicios que ya funcionan y de las barreras que hoy impiden que alguien llegue a atenderse. La idea es que en esos nodos se vayan sumando, de manera progresiva, equipos integrados por psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, que son una figura que viene creciendo en los últimos años en el sistema de salud argentino.

En el papel, esos equipos van a tener que salir del consultorio: consultas ambulatorias, visitas domiciliarias, intervenciones en crisis y seguimiento después de internaciones. También se contempla la creación de centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos de acompañamiento familiar, con un objetivo que se repite varias veces en el texto: que la persona pueda volver a estudiar, a trabajar, a vincularse, en lugar de quedar atrapada en el circuito de la guardia.

  • Unidades regionales con equipos interdisciplinarios que se ocupen de la atención ambulatoria, las visitas domiciliarias y la intervención en crisis.
  • Centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos de acompañamiento familiar para sostener la integración educativa, laboral y social.
  • Un Plan Individual de Cuidados obligatorio después de cada internación o crisis, con un equipo responsable asignado y abordaje que incluya a la familia y al entorno del paciente.
  • Una estrategia provincial de urgencias en salud mental activa las 24 horas durante todo el año, con protocolos regionales para evaluar, actuar y garantizar la continuidad del seguimiento.
  • Un capítulo específico dedicado a la prevención del suicidio, con seguimiento priorizado de personas en riesgo y acciones de posvención para los familiares que quedan transitando el duelo.

Uno de los puntos que más me llamó la atención es el énfasis en lo que pasa después de la internación. El proyecto establece que en los casos que lo requieran se va a elaborar un Plan Individual de Cuidados, con un equipo responsable designado y un abordaje que contemple las necesidades familiares y comunitarias del paciente. Es, en la práctica, una respuesta a esa zona gris que mencionaba Marta en la puerta del centro de salud: el momento en el que la persona sale del hospital y vuelve a su casa, y el sistema parece desentenderse.

Urgencias todo el año y un lugar especial para la prevención del suicidio

En materia de urgencias, la iniciativa propone una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas durante todo el año, algo que hoy, según admiten los propios equipos de salud, no se garantiza de manera homogénea en el territorio chaqueño. Cada región va a tener que definir protocolos para recibir las consultas, evaluar al paciente, actuar cuando hay riesgo y, sobre todo, asegurar que el seguimiento no se corte después del primer episodio.

La prevención del suicidio, además, tiene un capítulo propio dentro del proyecto. La propuesta apunta a integrar los programas provinciales que ya están vigentes, a priorizar el seguimiento de las personas en situación de riesgo y a desarrollar acciones de posvención para quienes están transitando un duelo por estas situaciones, una deuda que varios especialistas vienen señalando desde hace años en distintas provincias del norte argentino.

Si el proyecto se convierte en ley, el Ministerio de Salud chaqueño va a tener 180 días para presentar un plan de implementación con metas a cinco años, lo que en la práctica significa que la letra recién empezaría a traducirse en hechos concretos durante el año próximo. Mientras tanto, acá abajo, en los barrios del Gran Resistencia y en las localidades del interior, lo que se espera es que esta vez la red no se quede en el papel y que el día que a alguien le tiemble la voz del otro lado del teléfono, haya alguien del otro lado para responder.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar