Beerus vuelve, y esta vez la animación lo acompaña: la remontada de Dragon Ball Super
Toei Animation reestrenó el arco del Dios de la Destrucción con escenas rehechas de cero y un ritmo mucho más ajustado. Lo bueno, lo que todavía flojea y por qué puede convertirse en la versión definitiva de esta etapa de Goku.
Me acuerdo perfecto de la vez que vi La batalla de los dioses en el cine, allá por 2014, con la butaca vibrando cada vez que Goku se trababa en complicada con Beerus. Salí fascinado por el personaje nuevo y un poco defraudado con una animación que tenía picos bárbaros y valles bastante feos. Casi diez años después me siento frente a la pantalla a ver Dragon Ball Super: Beerus, la versión que Toei Animation acaba de soltar en streaming, y lo primero que pienso es: bueno, algunos de esos valles por fin se emparejaron.
La movida es ambiciosa para los estándares de la franquicia. No se trata de una película nueva: la producción tomó el primer arco de Dragon Ball Super, el que presentó a Beerus y que ya conocíamos por aquella cinta de los dioses, y le metió mano de manera profunda. Secuencias enteras fueron reanimadas, escenarios dibujados desde cero y tramas laterales recortadas para ir derecho al hueso del enfrentamiento con el dios. Está disponible en cuatro plataformas de streaming y se nota, al primer plano, que la factura técnica le sacó varios cuerpos de ventaja a la emisión original de 2015.
De qué va la historia y qué cambió respecto a la versión original
El punto de partida es el mismo que ya manejan los seguidores de la saga. Goku vive en relativa calma después de lo de Majin Buu, repartido entre el campo y su hijo Goten, pero con ese cosquilleo que le conocen bien: la falta de un rival que lo obligue a tomarse en serio las cosas. Del otro lado, Beerus se despereza de una siesta larguísima, con hambre y, sobre todo, con curiosidad por ese saiyajin del que le hablaron tan bien. La diferencia es cómo se llega a ese cruce.
El ajuste más notorio es el ritmo. Siguiendo la receta que Dragon Ball Z Kai ya había probado, los capítulos se deshicieron de escenas que no empujaban la trama central, entre ellas el viaje familiar de Vegeta. El resultado es una estructura más directa y más cercana al manga original de Akira Toriyama y Toyotaro, que va al chocazo sin dar tantas vueltas. Para el público grande, que suele renegar con los rellenos, es un golazo. Para los que extrañaban esos ratos de costado, también los hay, pero mucho más medidos.
- Animación rehecha en buena parte del arco, con un acabado visiblemente superior al de 2015.
- Recorte de tramas secundarias y de relleno para concentrarse en Goku, Vegeta y Beerus.
- Efectos visuales renovados, sobre todo en las secuencias de combate y en los escenarios del palacio de Beerus.
- Conservación de algunos planos de la versión original, que por contraste quedan expuestos.
- Disponible en cuatro plataformas de streaming, con la saga del Dios de la Destrucción como puerta de entrada.
Lo que funciona y lo que todavía chirría
La animación es el caballito de batalla de la remontada. Las secuencias nuevas lucen con un nivel que justifica el título de remaster e incluso se anima a discutirle el podio a Dragon Ball Z Kai. El problema es la convivencia obligada con planos que vienen de la versión original y que no envejecieron tan parejo. La diferencia entre lo rehecho y lo reciclado se nota, y por momentos es inevitable preguntarse por qué no se animaron a redibujarlo entero. Es la tensión propia de un remaster que no termina de ser un remake, y que el espectador tiene que aceptar como parte del paquete.
Lo que Dragon Ball Super: Beerus logra, sobre todo, es corregir los dos defectos que más pesaron en el estreno original: la animación irregular y el ritmo estirado. Si este nivel se sostiene en los arcos siguientes, podemos estar mirando la forma definitiva de ver esta etapa de Goku, la que muchos recordamos con cariño y con un par de peros atragantados en la garganta.
Una pregunta para la tribuna
Igual te dejo la pelota picando, porque la movida abre un debate interesante para los fans de toda la vida. ¿Preferís una remasterización con mejor ritmo y animación, como la que acaba de llegar, o hubieras esperado una historia completamente nueva para el regreso de la serie? Me quedo con las dos puntas: el fanático del canon tira para el costado nuevo, mientras que el que creció con esta saga agradece que le limpien la imagen a los combates que ya ama. Y vos, ¿con cuál te quedás?
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