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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Juan Diego Flórez volvió al Colón y mezcló a Mozart con Gardel: una noche para cantar todo lo que lleva dentro

El tenor peruano repasó su historia musical en el escenario del Teatro Colón: óperas de siempre, bises con guitarra y un repaso por la canción criolla que escuchaba en su casa. Habló de su trabajo con chicos en Sinfonía por el Perú y de cómo esa búsqueda sigue viva dentro y fuera del escenario.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 12 d
Juan Diego Flórez volvió al Colón y mezcló a Mozart con Gardel: una noche para cantar todo lo que lleva dentro

La fila para entrar al Colón daba la vuelta a la manzana mucho antes de que se abrieran las puertas. Había un clima de expectativa, de esos que se sienten en la calle: gente que repasaba el programa en papel, parejas de grandes que se acomodaban el saco y un grupo de jóvenes que no paraba de sacarse fotos con la entrada en la mano. Cuando por fin me senté en la butaca y se apagaron las luces, ya se notaba que la noche iba a ser distinta. Juan Diego Flórez volvía a la sala que lo vio crecer como artista y lo iba a celebrar a su manera: con ópera por un lado y, al final, con la guitarra al hombro para cantar lo que escucha desde chico.

Un programa que cruza siglos y continentes

La primera parte del concierto se sostuvo con el repertorio más clásico: Mozart, Rossini, Donizetti y Gounod, con esas agilidades de la voz que son casi un instrumento más. Flórez cantó con esa naturalidad que tiene cuando se mueve en las alturas, sin forzar nunca la nota, dejando que la sala respirara con cada frase. El Colón, lleno hasta la banderita, acompañó con silencios muy atentos y aplausos que cortaban justo cuando correspondía. El teatro, a esa altura de la noche, ya era otra cosa: se había convertido en una reunión entre amigos que se conocen hace años.

Después del intervalo, y ya con los bises, llegó el momento que muchos esperaban. El tenor se sentó, se colgó la guitarra y se lanzó con Gardel y con Chabuca Granda. Cantó con la misma entrega con la que había atravesado las arias, y la sala lo entendió así: hubo gente que se levantó, otros que cerraron los ojos para escuchar mejor, algunos que directamente se quedaron parados hasta el final.

La elección de las canciones, según Flórez

“A veces uno elige una canción por la melodía, a veces por la letra y a veces por el recuerdo que le trae. Hay veces que las pruebo en el camarín y ahí mismo decido cuál voy a cantar.”Juan Diego Flórez

El vínculo con la canción popular viene de mucho antes que la ópera. En la casa donde se crió en Lima se escuchaba música criolla; después vinieron el rock y la trova. A los quince años ya tocaba la guitarra y escribía sus propias canciones, en una etapa en la que, según contó, todavía no se imaginaba cantando en escenarios como el Colón. Esa búsqueda, dijo, la mantiene viva: el gusto por explorar y por cantar, sin encasillarse en un solo repertorio.

Flórez también habló de cómo esa historia personal cambia la manera de pararse frente a los personajes de la ópera. Para él, los años de trabajo permiten encontrar nuevos sentidos en las palabras y en las frases musicales. La técnica vocal, explicó, está al servicio de comunicar lo que vive cada personaje y de acercar al público historias que, aunque se escribieron hace siglos, siguen despertando emociones reconocibles hoy.

El aprendizaje que viaja del escenario a las aulas

Esa mirada sobre la música se refleja también en su trabajo con Sinfonía por el Perú, el programa social que él mismo impulsa. Flórez sostuvo que la práctica musical con chicos y jóvenes puede ayudarlos a desarrollar confianza, a escucharse y a trabajar con otros. Contó que, cuando hace música con los participantes del proyecto, busca transmitir herramientas vinculadas a la expresión y al fraseo, y que la enseñanza abre caminos que van más allá de aprender un instrumento o a cantar.

Para el tenor, ese ida y vuelta entre el escenario grande y el trabajo con los más jóvenes tiene un mismo motor: compartir lo que aprendió y, al mismo tiempo, seguir aprendiendo. Esa parte, la más humana, fue la que se llevó la gente cuando dejó la sala. A la salida, en la vereda del Colón, todavía se escuchaba a más de uno tarareando algún tango. La próxima fecha del cantante en el país todavía no fue confirmada de manera oficial, pero la reposición de esta presentación y otras funciones en la región se vienen anunciado en la página del artista; las entradas para el Colón habían arrancado en valores que iban de los 80.000 a los 250.000 pesos, según la ubicación.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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