Wimbledon les cierra la puerta a los influencers: canchas sin aros de luz ni palos de selfie
El All England Club confirmó que no acreditará creadores de contenido para la próxima edición y dejó en claro sus reglas: nada de flashes, filmaciones limitadas y prohibición de celulares que molesten al espectador de al lado. El contraste con el US Open, que casi duplicó esas acreditaciones y terminó parando partidos, alimenta el debate.
A mí que me expliquen: en pleno 2026, con el tenis comido por las redes, Wimbledon eligió plantarse. El All England Club confirmó que no entregará credenciales especiales a influencers ni a creadores de contenido en su próxima edición. La decisión ya estaba escrita en el reglamento desde hace años, pero el club decidió blanquearla después del quilombo que se armó en el US Open.
Las reglas que siguen vigentes en el All England
- Prohibición de aros de luz durante los partidos.
- Personal acreditado con límites para grabar en gran parte de las instalaciones.
- Sin flash en juego y sin palos de selfie en el predio.
- Celulares y dispositivos electrónicos solo si no molestan a los vecinos de tribuna ni interrumpen el partido.
- Cualquier uso comercial de imágenes requiere autorización expresa del club.
Del otro lado de la vereda está el US Open, que pasó de 54 creadores acreditados en 2025 a cerca de 100 en esta edición. La idea era estirar la presencia del torneo en redes y pescar audiencias nuevas. Le salió al revés.
En el debut de Osaka, el juez Kader Nouni frenó el juego para pedir silencio a un grupo que grababa desde una suite. Después aparecieron los aros de luz en las tribunas, el murmullo creciente y la queja lógica de los jugadores. La organización salió a aclarar que esos intrusos no estaban dentro del grupo de influencers acreditados. Como si eso conformara a alguien.
Osaka, siempre criteriosa, reconoció que los creadores pueden ayudar a que el tenis crezca, pero pidió cuidado para no cortar un punto. Coco Gauff acompañó esa mirada y Jessica Pegula fue más al hueso: si una grabación termina deteniendo el juego, ya se pasó de raya.
Wimbledon hace rato que muestra su ADN: código de vestimenta casi obligatorio en blanco, protocolo pesado, silencio respetado. Esa misma lógica la aplica adentro y afuera de la cancha. La pregunta queda picando: ¿los demás torneos van a copiar a los ingleses o van a redoblar la apuesta de Nueva York aun con los focos que pararon partidos? La próxima parada del calendario ya tiene a todos mirando de reojo quién se suma a qué bandera.
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