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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una ventana al descanso: cómo armar la propia rutina de la noche sin convertir el dormitorio en una tarea más

Apagar pantallas, bajar la luz y dejar lista la cama son claves de un ritual breve que ayuda a marcar el final del día. Especialistas consultados coinciden en que la constancia y la adaptación a cada valen más que la perfección.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 27 d
Una ventana al descanso: cómo armar la propia rutina de la noche sin convertir el dormitorio en una tarea más

La luz de la tarde se va apagando sobre los techos de Adrogué y uno empieza a notar ese momento bisagra en el que la cabeza todavía funciona a mil pero el cuerpo ya pide bajar un cambio. Es la franja en la que muchos vecinos me cuentan, mientras tomamos un mate en la vereda, que se les complica dormir del lado correcto de la noche. Y acá abajo, en esta provincia que nunca termina de detenerse del todo, la conversación de los últimos meses pasó de la mesa del bar al living de la casa: cómo armar una rutina breve antes de meterse en la cama, sin que eso se transforme en otra obligación más.

El teléfono fuera de la cama y la luz que se apaga

Hay un dato que repite la gente con la que hablo en el barrio: el celular queda demasiado cerca de la almohada. María José, de Temperley, me dijo entre risas que antes de probar esto se dormía con el teléfono en la mano, mirando reels sin razón, y a las tres de la mañana se preguntaba por qué estaba tan cansada al día siguiente. La propuesta que empieza a circular entre quienes estudian el sueño es bastante directa: dejar el dispositivo fuera del alcance, silenciar alertas y reservar el dormitorio para dormir. No se trata de un capricho moderno, sino de cortar una continuidad de estímulos que mantiene al cerebro encendido cuando debería estar preparándose para apagar.

  • Apartar el teléfono y silenciar notificaciones al menos una hora antes de dormir
  • Dejar lista la ropa de cama y despejar la mesa de luz antes de acostarse
  • Cerrar cortinas y bajar la intensidad lumínica para reducir la iluminación del cuarto
  • Apagar la luz principal y, si hace falta, usar una lámpara tenue
  • Reservar el dormitorio para descansar y no para trabajar ni navegar

La transición empieza una o dos horas antes

Los especialistas remarcan que el ritual de diez minutos dentro del cuarto puede meterse dentro de una preparación más larga, que arranque una o dos horas antes. Leer en papel, escuchar música suave o hacer ejercicios de respiración aparecen como opciones para que el cuerpo entienda que viene el final del día. Anotar los pendientes del día siguiente también ayuda a sacar esos temas de la cabeza, siempre y cuando la actividad no genere más activación en lugar de calma.

Conviene aclararlo porque a veces uno escucha la palabra rutina y piensa en un protocolo rígido: no hay una secuencia obligatoria ni una solución universal para el insomnio. Lo que se propone es repetir acciones reconocibles, que se ajusten a las obligaciones de cada persona, sin convertir la noche en otra tarea extensa. La constancia, coinciden los profesionales consultados, termina siendo más valiosa que la perfección.

“Lo importante es cortar la continuidad de estímulos antes de meterse en la cama, no armar un examen a las once de la noche.”María José, vecina de Temperley
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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