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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una tarde para cuidarse el corazón al aire libre en el corazón de Cipolletti

Médicos, enfermeros y vecinos se reunieron en el parque del Complejo Cultural para medirse la presión, aprender RCP y despejar dudas sobre los cuidados cardiovasculares del día a día.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 26 d
Una tarde para cuidarse el corazón al aire libre en el corazón de Cipolletti

La mañana arrancó tibia en el Alto Valle, con esa luz suave de septiembre que todavía se filtra larga entre los árboles, y cuando el reloj marcó las tres de la tarde el parque del Complejo Cultural de Cipolletti ya empezaba a poblarse de mesas, gazebos y vecinos que se acercaban con curiosidad, algunos casi de paso y otros con la intención firme de sentarse un rato a conversar con los profesionales de la salud que los esperaban con los tensiómetros listos y una paciencia enorme para explicar, una y otra vez, lo que cada cifra quiere decir y por qué conviene prestarle atención antes de que el cuerpo empiece a avisar con un dolor en el pecho o con un susto a las tres de la mañana que termine en la guardia del hospital, así que lo que pasó el sábado en ese rincón de la ciudad bien puede contarse como una jornada de esas que no hacen ruido pero dejan huella, porque allí se mezclaron la prevención más cotidiana con la capacitación para actuar en una emergencia, y eso, mirado con detenimiento, vale muchísimo más que cualquier campaña hecha apuradamente desde un escritorio.

La propuesta que reunió a la ciudad

La jornada se llamó "Cipolletti cuida tu corazón" y la coordinó la Municipalidad con el objetivo de acercar a la gente información básica sobre las enfermedades cardiovasculares, que siguen siendo la principal causa de muerte en la Argentina y que muchas veces avanzan sin dar síntomas hasta que se presentan de golpe, con un infarto o un accidente cerebrovascular que cambia la vida de una familia entera en cuestión de minutos, de modo que la idea, según me contaron los organizadores, fue correr el mostrador del consultorio hasta la plaza, poner a los profesionales cara a cara con los vecinos y aprovechar ese encuentro informal para responder preguntas, tomar la presión y, de paso, recordar que los controles de rutina no son un trámite sino una manera concreta de estirar los años con buena calidad de vida.

“Cuando uno mide la presión y la anota en un papelito, después puede llegar al consultorio con algo concreto y el médico puede evaluar si el tratamiento está funcionando, si hay que ajustar una dosis o si directamente hace falta empezar a medicar.”Pablo Schvartzman, cardiólogo de Leben Salud

El cardiólogo Pablo Schvartzman, que trabaja en el equipo de cardiología de Leben Salud y atiende a pacientes de toda la región, me insistió con un punto que parece de sentido común pero que en la práctica casi nadie cumple: llevar al consultorio un registro de las mediciones de presión arterial hechas en casa, porque esa planilla chica, hecha a mano o en el celular, le permite al profesional ver cómo vienen evolucionando los valores a lo largo de los días y no quedarse con una foto aislada que puede engañar, y la recomendación concreta que él les da a sus pacientes es medirse todos los días, anotarlo y presentarse a la consulta con al menos una semana de registros bajo el brazo, una costumbre sencilla que cambia radicalmente la calidad del seguimiento médico.

Lo que dejó la tarde, punto por punto

  • Controles de presión arterial gratuitos a cargo de médicos, enfermeros y residentes de Cardiología de Leben Salud.
  • Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y explicación sobre cómo usar un desfibrilador externo automático.
  • Puesto de vacunación del hospital local, con las dosis del calendario nacional a disposición de quien quisiera completar esquemas.
  • Caminata con marcha activa organizada por la Dirección de Deportes, seguida de una pausa de relajación para cerrar la jornada.
  • Mesas informativas del programa Paso a Paso, del SIARME (Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias), de la Asociación de Lucha contra la Obesidad, del Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes y de la Universidad de Flores, esta última con un espacio dedicado a la lactancia materna.

Durante la charla, Schvartzman también se tomó un rato para discutir una de esas creencias que circulan de boca en boca y que terminan haciendo mucho daño, la idea de que a cada edad le corresponde una presión distinta y de que un poco más alta es aceptable cuando uno ya pasó los sesenta o los setenta años, una muletilla que se repite en las mesas familiares y que él desarmó con una explicación bien clara: el endurecimiento de las arterias que puede acompañar al envejecimiento no quiere decir que haya que tolerar una presión más elevada, porque los daños que esa presión extra produce en el corazón, en el riñón y en el cerebro siguen siendo los mismos sin importar la fecha de nacimiento que figure en el documento, y de hecho ajustar bien los valores en los adultos mayores es uno de los grandes desafíos de la cardiología moderna, justamente porque muchos llegan al consultorio después de años de convivir con cifras altas convenciéndose de que eso era lo normal.

En ese sentido, Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, me dijo mientras terminábamos de conversar que la meta de la jornada había sido precisamente esa, correr el eje de la emergencia hacia la prevención, porque cuando un vecino sabe tomarse bien la presión, reconoce un dolor de pecho sospechoso o tiene la instrucción clara de cómo actuar si alguien se desmaya en la calle, el sistema de salud entero respira un poco mejor y las ambulancias dejan de salir corriendo por situaciones que podrían haberse detectado a tiempo, y eso, pensado en frío, es una política pública que no sale en los titulares pero que salva vidas todos los días.

A media tarde, cuando el sol empezaba a bajar y la sombra de los árboles se estiraba sobre el césped, Schvartzman me contó que una de las primeras personas que se sentó a medirse la presión pidió turno ahí mismo para hacerse su primer control cardiológico completo, y la verdad es que esa escena resume bastante bien lo que se vivió en el parque del Complejo Cultural: vecinos que se acercaron por curiosidad y se fueron con un turno sacado, con una planilla para empezar a anotar sus valores en casa y con la sensación, un poco más liviana, de que cuidar el corazón no es un asunto de especialistas sino un trabajo cotidiano que empieza por saber uno mismo dónde está parado.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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