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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una semana entera con el cielo tapado: el bloqueo atmosférico que tiene al AMBA atrapado entre nubes y lloviznas

Un centro de altas presiones instalado en el Atlántico sostiene cielos grises, máximas que no llegan a los 18 grados y una humedad que se siente en la cara. Acá abajo, en la provincia, el panorama se parece bastante. Las mejoras más firmes recién asoman para la semana que viene.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 3 d
Una semana entera con el cielo tapado: el bloqueo atmosférico que tiene al AMBA atrapado entre nubes y lloviznas

La mañana arrancó cerrada, con esa luz plana que no termina de definir si es de día o de siesta. Un manto uniforme de nubes bajas cubre desde primera hora el Área Metropolitana de Buenos Aires y no tiene intención de moverse: según los informes que circularon en las últimas horas, un centro de altas presiones estacionado sobre el océano Atlántico está funcionando como un verdadero muro atmosférico que bloquea el avance de otras masas de aire y condena al AMBA a una semana entera de tiempo gris, húmedo y fresco, muy lejos del sol y del calor que la gente esperaba para esta altura del año.

El fenómeno, que los meteorólogos identifican como bloqueo atmosférico, sostiene sobre la ciudad y el conurbano una circulación persistente del este y del sudeste, con vientos que cargan humedad desde el río y desde el mar y que se encargan, al mismo tiempo, de impedir que llegue cualquier frente frío seco que pueda abrir el cielo. El resultado: lloviznas intermitentes, sensación térmica baja y una dificultad casi permanente para ver el sol.

Frío sostenido y amplitud térmica mínima

Los números de la semana pintan un escenario bastante uniforme. Las mínimas se moverán entre los 11 y los 13 grados, mientras que las máximas tendrán serias dificultades para superar los 18 °C. Esa escasa amplitud térmica, sumada a la casi nula presencia de sol, genera una sensación de frío que para varios vecinos consultados este lunes resulta incluso más marcada que la del peor día de julio. "Parece más un día de mayo que una mañana de octubre. Te vestís liviano y a las dos horas ya estás arrepintiéndote", cuenta Mariano, vecino de Villa Urquiza, mientras camina con el camperón puesto y las manos en los bolsillos hacia la parada del colectivo.

Miércoles y jueves, los días más movidos

El miércoles y el jueves serán, según los pronósticos difundidos, los momentos de mayor inestabilidad de toda la semana, con probabilidades de precipitación que superan el 70%. Para esas jornadas se esperan chaparrones ocasionales, con acumulados estimados de hasta 5 milímetros el miércoles y de hasta 10 milímetros el jueves, lo que convierte a esta última jornada en la de mayor actividad en lo que va del período gris. En las zonas ribereñas, además, el viento se hará sentir con mayor fuerza en el tramo central de la semana, con velocidades de entre 10 y 20 km/h y ráfagas que en algunos momentos podrían alcanzar los 40 km/h.

El viernes tampoco traerá un alivio completo: el cielo seguirá mayormente cubierto y habrá nuevas lloviznas, con registros que irán de los 13 a los 17 °C. Recién durante el fin de semana se insinuará un cambio, con una menor probabilidad de lluvia y algo más de presencia de sol, aunque la inestabilidad todavía se va a hacer notar. Las condiciones más estables, según los especialistas, recién llegarían con el arranque de la semana próxima, cuando el centro de altas presiones empiece a desplazarse y deje pasar sistemas más amigables con el calendario de octubre.

Acá abajo, en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, la situación se vive con parecida monotonía: campos sin sol, cosechas a contrarreloj y productores que miran el cielo con la misma cara larga que los vecinos de la capital. "Estamos armando la semana alrededor de la lluvia: las cosas al aire libre, el sábado o el domingo; lo que pueda esperar, en el galpón", resume Esteban, productor del partido de Cañuelas, mientras revisa un parte meteorológico en el celular. La frase resume bien lo que sienten, en paralelo, los miles de porteños que esta semana tuvieron que modificar planes, reprogramar reuniones al aire libre y resignarse a un cielo que, al menos por ahora, sigue decidido a no abrirse.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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