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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una incursión off road hasta los vestigios mineros de la Precordillera sanjuanina

La expedición parte de la ciudad de San Juan, transita por la Ruta 40 y el lecho seco del río La Laja, y culmina con una caminata hasta un antiguo campamento conocido entre los vecinos como Virginia II, sin señalización turística ni acceso convencional.

Por Sebastián VukovicTurismo · · hace 22 d
Una incursión off road hasta los vestigios mineros de la Precordillera sanjuanina

La travesía que protagonizó la agrupación Mainumby4x4, guiada por Verónica Romaña, puso el foco en un punto de la Precordillera que no figura en los circuitos habituales: los restos de un antiguo campamento minero al que los lugareños identifican como Virginia II. El sitio carece de camino consolidado, cartelería y centro de interpretación, por lo que la visita depende de vehículos con tracción integral, de un track actualizado y de la lectura permanente del terreno. Sebastián Vukovic, desde la sección Turismo, reconstruye la salida tal como fue relatada, con sus etapas, sus condiciones de acceso y los reparos que la experiencia dejó sobre la mesa.

Antes de avanzar sobre el itinerario completo, conviene ubicar geográficamente la propuesta. El punto de partida es la ciudad de San Juan, capital de la provincia homónima, distante a unos 2.640 kilómetros de Río Gallegos por vía terrestre, lo que implica alrededor de treinta horas de manejo continuo si se opta por la Ruta 40 y los corredores que cruzan la Patagonia y Cuyo. Desde Buenos Aires, el viaje ronda los 1.150 kilómetros, con aproximadamente catorce horas de ruta si las condiciones de circulación son favorables. Quienes lleguen desde Mendoza deben cubrir cerca de 170 kilómetros por rutas de montaña, con tiempos que oscilan entre tres y cuatro horas según el estado de las calzadas.

Un recorrido con escalas sobre ripio y cauces secos

El itinerario se inicia en la capital sanjuanina y toma la Ruta 40 con rumbo norte. Luego se desvía hacia la antigua traza de ripio que conduce a Mogna, atraviesa campos abiertos y continúa por tierra hasta alcanzar el cauce seco del río La Laja, en un tramo comprendido entre Talacasto y Mogna. Sobre el lecho, la marcha se vuelve lenta: la arena, las piedras sueltas y el material acumulado por las crecidas obligan a reducir la velocidad y a detenerse para evaluar cada bifurcación. Las huellas se multiplican y los pasos cambian tras cada creciente, de modo que el track funciona como referencia, pero no como garantía permanente de transitabilidad.

Las camionetas quedan estacionadas en una quebrada elegida por el guía. Desde allí comienza la caminata final, con un sendero en zigzag que gana altura entre montañas y se acerca a las construcciones abandonadas. La excursión incluyó un ingreso de pocos metros a una galería, suficiente para advertir que el espacio subterráneo no cuenta con condiciones de seguridad evaluadas y que los visitantes avanzan por su cuenta y riesgo.

Lo que queda en superficie y lo que falta en los registros

El campamento conserva chapas corroídas, hierros retorcidos, tambores metálicos, paredes derrumbadas, piques parcialmente cubiertos y labores a cielo abierto. Entre los residuos se reconocieron cascos, guantes y prendas de trabajo, así como rieles, recipientes para trasladar mineral, utensilios de cocina, bolsas que habían contenido explosivos y cables empleados en detonaciones. La recorrida no conforma una exposición organizada: los objetos se presentan tal como quedaron tras el abandono, lo que aporta valor testimonial pero también exige cautela al circular entre los restos.

Claves operativas para quien quiera repetir la salida

Toda incursión por la Precordillera sanjuanina exige prudencia con el clima y con el estado de la red vial. La zona registra ráfagas que pueden superar los sesenta kilómetros por hora, especialmente durante la tarde, y los cauces secos se transforman en cuestión de minutos cuando se registran tormentas en la alta montaña. Por eso se recomienda portar radio VHF, calzado de trekking con buen agarre, agua en cantidad suficiente y combustible extra, ya que las estaciones de servicio más cercanas se ubican varios kilómetros fuera del recorrido.

En materia de costos y horarios, la jornada se organiza como una salida de día completo: la partida se realiza temprano desde la ciudad de San Juan, con retorno previsto para la noche. La tarifa para sumarse a la caravana de Mainumby4x4 suele fijarse por vehículo y por persona, con valores que conviene confirmar al momento de la reserva, y los cupos son limitados porque el convoy reduce su tamaño en los tramos de mayor dificultad. Verónica Romaña, conductora de la expedición, oficia además de instructora sobre manejo en arena y piedra, y establece la velocidad de marcha en función del terreno.

La escala en la Ramada de Carrascosa y el cierre de la jornada

El regreso incorporó una parada en la Ramada de Carrascosa, un sitio asociado a la devoción por Santa Bárbara que funciona como punto de reunión para los peregrinos del norte sanjuanino. El lugar ofrece servicios mínimos, sombra y un marco adecuado para estirar las piernas antes de retomar la ruta hacia la capital provincial.

Para planificar la visita, los interesados pueden contactarse con Mainumby4x4 a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde se publican fechas, requisitos de los vehículos y recomendaciones de equipamiento. Sebastián Vowković recuerda, como dato de cierre, que la provincia de San Juan dispone además de la Secretaría de Turismo local, con oficinas en la terminal de ómnibus y en el centro de la capital, donde se puede consultar el estado de rutas antes de emprender cualquier travesía por la Precordillera.

SV

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