Una ensalada templada de garbanzos y zanahoria al horno, con salsa de tahini y aceite de sésamo como cierre
La preparación combina legumbres y verduras en una cocción de 30 minutos, y se completa con un aderezo a base de tahini, limón y salsa de soja, terminado con un hilo de aceite de sésamo. Acepta hojas verdes, un cereal o crackers de semillas como acompañamiento.
Sebastián Vukovic, desde la sección Turismo, presenta una receta que combina garbanzos cocidos, zanahoria y cebolla de verdeo en una cocción al horno, con un aderezo de tahini, limón y salsa de soja, y un final de aceite de sésamo. La preparación, pensada para servir templada, admite tres acompañamientos posibles: hojas verdes para una versión ligera, una porción de cereal para una comida más completa, o crackers de semillas como alternativa sin cocción adicional.
Los ingredientes de la fuente que va al horno
- Garbanzos cocidos, distribuidos en la zona central de una fuente adecuada.
- Zanahoria cortada en láminas delgadas, acomodada alrededor de los garbanzos.
- Cebolla de verdeo picada, repartida en el perímetro de la fuente.
- Pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal y pimienta como condimentos.
- Dos cucharadas de aceite de oliva, volcadas sobre el conjunto antes de mezclar.
El procedimiento indicado consiste en mezclar los ingredientes en la fuente para repartir de manera pareja el aceite y los condimentos, y llevar la preparación al horno durante 30 minutos. Pasada la mitad del tiempo, se recomienda revolver para uniformar la cocción. Cabe señalar que la receta no precisa la temperatura del horno ni las cantidades exactas de garbanzos y verduras, por lo que quedan a criterio de quien cocine, según el tamaño de la fuente y la cantidad de porciones deseadas.
La salsa de tahini, en párrafo aparte
En un bol pequeño se unen una porción de tahini —la pasta de sésamo—, jugo de limón, salsa de soja y una cucharada de aceite de oliva. Sobre esa base se añade agua caliente y se bate con energía. En un primer momento la mezcla puede presentar un aspecto cortado, pero al continuar revolviendo adquiere una consistencia cremosa y un tono blanquecino, lista para verter sobre la fuente apenas sale del horno.
El cierre del plato y las opciones de servicio
Una vez que la fuente se retira del horno, se incorpora la salsa de tahini y se mezcla hasta distribuirla de manera uniforme sobre los garbanzos y las verduras. El último paso consiste en sumar pimienta negra recién agregada y una pequeña cantidad de aceite de sésamo, que aporta el perfil tostado característico de esta semilla. El plato se sirve templado, y acepta como acompañamiento hojas verdes —para una propuesta más liviana—, una porción de cereal —para una comida más abundante— o crackers de semillas, sin necesidad de sumar otra preparación a la mesa.
