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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Un robot con cara de japonés y dos brazos de cinco kilos se prueba en un hospital de Nagoya

El D1, de la firma Zeals, reconoce visitantes, levanta objetos y ya tiene aseguradora propia. La idea es juntar datos reales antes de fabricar 100 unidades.

Por Florencia SotoTecnología · · hace 16 d
Un robot con cara de japonés y dos brazos de cinco kilos se prueba en un hospital de Nagoya

El primer robot que me atendió en un hospital fue una enfermera cansada que no me daba bola. Pero bueno, eso fue acá, en Buenos Aires, donde para que algo funcione todavía hace falta alguien que atienda el teléfono. A 18 mil kilómetros de distancia, en Nagoya, Japón, la historia es otra: a fines de agosto de 2026 un hospital metió a trabajar a un robot con inteligencia artificial para orientar a los visitantes y, de paso, levantar las mesas del comedor. Sí, levantar mesas. Algo que cualquier pibe de veinte años hace sin chistar, pero que en el país del sol naciente ya es tarea para una máquina.

El equipo se llama D1 y lo fabrica la empresa Zeals. Mide 129 centímetros de altura, se mueve sobre ruedas y tiene forma de humanoide, aunque con esa cara amable que parecen tener todos los robots japoneses, como si estuvieran siempre a punto de pedir disculpas por existir. Una cámara le permite reconocer rostros y tiene dos brazos que pueden levantar hasta cinco kilos cada uno. Cinco kilos, para que se entienda: lo que pesa una bolsa de supermercado bien cargada o un gato adulto con sobrepeso.

El precio, los planes y los seguros

El valor del D1 arranca en cinco millones de yenes, que al cambio de hoy son unos 32.000 dólares. No es barato, pero tampoco es un auto 0 kilómetro full equipe. La empresa tiene previsto fabricar 100 unidades para marzo de 2027 y juntar 10.000 horas de operación real. El modelo de negocio apunta a distribuidores y socios que ofrezcan los equipos en leasing, una manera de pagar parecida a la de los campos en la Argentina, pero con robots en vez de soja.

El director ejecutivo de Zeals, Masahiro Shimizu, dijo que el ensayo en el hospital sirve para juntar datos de entrenamiento y comprobar que la máquina resulte útil en la práctica. Mientras tanto, la aseguradora Mitsui Sumitomo Insurance ya se asoció con la compañía para ofrecer pólizas para los usuarios del D1. Masaki Oshiro, gerente de una sucursal, explicó que los riesgos van desde daños a personas o bienes hasta filtraciones de información por ataques informáticos. Básicamente, le están sacando un seguro como al que le sacás a tu auto, pero la patente es un robot con dos brazos.

  • Hospital de Nagoya: el D1 orienta visitantes y despeja mesas del comedor desde fines de agosto de 2026.
  • Capacidades: 129 centímetros de altura, ruedas, cámara para reconocer rostros y dos brazos de hasta cinco kilos cada uno.
  • Precio: desde 5 millones de yenes, unos 32.000 dólares, con planes de leasing.
  • Producción: 100 unidades prometidas para marzo de 2027 y 10.000 horas de operación como meta.
  • Capacitación: Kakuichi, de Nagano, planea sumar un humanoide en abril de 2027 junto con sus nuevos empleados, con el apoyo de Play Robotics.
  • Seguros: pólizas a cargo de Mitsui Sumitomo Insurance para cubrir daños físicos y riesgos cibernéticos.
  • Objetivo del gobierno japonés: 10 millones de robots con IA en funcionamiento antes de 2040.

El viento, la distancia y un consejo

Me acuerdo de un día de sud en pleno centro porteño, cuando el colectivo no llegaba y nadie sabía para dónde quedaba la parada. Ahí entendí por qué Japón apuesta a robots con cara de gente: no es que les tengan miedo a las máquinas, es que les tienen terror a que no haya nadie del otro lado del mostrador. La distancia desde Buenos Aires hasta Nagoya es enorme, pero el problema es el mismo: lugares donde alguien tiene que responder una pregunta y, mientras tanto, levantar la mesa.

El dato más fuerte es el final del material, que se corta pero deja la pista: Naciones Unidas proyecta que para 2040 el 35,3% de la población japonesa tendrá más de 60 años. Eso explica por qué el gobierno se puso como meta tener diez millones de robots con IA funcionando antes de ese año. No es ciencia ficción: es una planilla de Excel con piernas mecánicas. Mi consejo, si sos de los que todavía duda de estos inventos, es simple: no les tengas miedo, pero tampoco les pidas que te inviten a comer. Todavía no aprendieron a pasar el salero.

FS
Florencia SotoTecnología

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