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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Tarantino y el film de Costner que casi nadie vio: la confesión que revive una joya escondida del cine ochentoso

El director de Pulp Fiction contó que fue cinco veces al cine a ver Fandango, un estreno tan efímero como contundente. Hoy, ese culto de bolsillo se transforma en elogio masivo gracias a la voz del realizador más influyente de su generación.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 37 d
Tarantino y el film de Costner que casi nadie vio: la confesión que revive una joya escondida del cine ochentoso

Les confieso algo: hasta que me crucé con esta nota de Vanity Fair, Fandango era un título que solo había escuchado al pasar, casi como un ruido de fondo en cualquier conversación sobre Kevin Costner. Y eso que la película, dirigida por Kevin Reynolds, lleva casi cuatro décadas dando vueltas. Así que imaginen mi cara cuando leí que Quentin Tarantino, el mismo tipo que redefinió la violencia en pantalla y la estructura del guion moderno, asegura haber ido cinco veces al cine a verla. Cinco. En una sola semana. Porque la película estuvo en cartelera exactamente eso: una semana.

El dato, de entrada, es casi un cortometraje en sí mismo. Estamos hablando de un estreno que recaudó 91.000 dólares en toda su corrida por Estados Unidos. Para ponerlo en contexto: con esa cifra hoy no se paga ni el catering de un set de Netflix. Y sin embargo, ahí estaba Tarantino, con sus rastas, sus citas cinéfilas y su ojo clínico, parándose frente a la pantalla cada noche como si fuera un estreno de estreno.

Cinco amigos, un esmoquin mugriento y el desierto

La película sigue a un grupo de cinco amigos que, el día de su graduación en 1972, se mandan una road trip por el suroeste estadounidense como despedida de la juventud. Suena a comedia clásica de los ochenta, y de hecho lo es. Pero el detalle que obsesiona a Tarantino es otro: la actuación de Costner en su primer protagónico.

“La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él. Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo.”Quentin Tarantino, en entrevista con Vanity Fair

Hay que leer esa cita dos veces para dimensionarla. Tarantino no habla de un personaje, habla de un efecto físico. El tipo quería meterse en la piel de ese muchacho hasta el punto de tolerar el calor, el olor y la mugre de un viaje en auto por el desierto. Cuando un director de su calibre dice eso, no es piropo: es diagnóstico. Es decir, Costner, en ese papel, había inventado una manera de estar en cámara que funcionaba como imán para cualquier pibe de veintipocos que soñara con hacer cine.

La profecía truncada y el destino que igual se cruzó

  • Reynolds y Tarantino se cruzaron en los años noventa, cuando el argentino de Knoxville llegó a compararlo con Kubrick: nada menos.
  • La relación profesional se enfrió después, pero Reynolds siguió trabajando con Costner en blockbusters como Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) y Waterworld (1995).
  • El rodaje de Waterworld fue tan conflictivo que casi termina con la amistad entre ambos, aunque con el tiempo hicieron las paces.
  • Décadas después, ambos volvieron a unirse para Hatfields & McCoys, la miniserie de la cadena History que les dio a los dos un nuevo aire.

Hay un detalle que me parece de esos que el tiempo rescata con sadismo: el compromiso de Costner con Hatfields & McCoys lo obligó a rechazar un papel en Django desencadenado, la película con la que Tarantino iba a revalidar su sello autoral. El rol terminó en otras manos. Uno se pregunta qué habría pasado si Costner hubiera dicho que sí. Pero eso ya es territorio de la especulación, y yo soy periodista, no adivino.

Mientras tanto, Fandango sigue siendo ese objeto extraño: una película que casi nadie vio en su momento, que Tarantino venera como una de las mejores óperas primas de la historia del cine, y que el circuito de culto mantiene viva de boca en boca, de revival en revival, de filmoteca en filmoteca. Si alguna plataforma la tiene disponible en este momento, les diría corran a verla. Si no, paciencia: las películas que de verdad importan siempre terminan encontrando a su público, aunque tarden cuarenta años.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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