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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Salarios en recuperación y consumo todavía en pausa: la paradoja que define el segundo semestre

La inflación de agosto perforó el piso de 1,7% mensual y los sueldos ya encadenan cinco meses de mejora real, pero el dinero extra se vuelca al dólar en lugar de dinamizar las ventas. Los bancos, golpeados por la morosidad, restringen el crédito y demoran la reactivación.

Por Nicolás CárcamoPetróleo y energía · · hace 32 d
Salarios en recuperación y consumo todavía en pausa: la paradoja que define el segundo semestre

La inflación de agosto cerró en 1,7% mensual, el registro más bajo en un prolongado proceso de desaceleración de precios y una señal de alivio para los ingresos que venían perdiendo la carrera contra la suba de tarifas y alimentos. En paralelo, los salarios formales acumulan cinco meses consecutivos de crecimiento por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que en términos reales implica una recomposición gradual del poder adquisitivo.

El escenario macroeconómico, sin embargo, no se traduce en una recuperación del consumo masivo. El economista Fernando Marull lo describió con una fórmula que resume el momento: "Los salarios ya acumulan cinco meses de recuperación real, en un contexto de descenso de la inflación. Pero se nota mucha cautela y ese rebote no está yendo al consumo." La frase condensa una paradoja que atraviesa al comercio, la industria y al sistema financiero.

El destino del peso adicional: atesoramiento en dólares

En julio, el público adquirió cerca de 3.000 millones de dólares para tenencia (personas físicas) dentro del régimen de atesoramiento, un salto de casi 50% respecto de los meses previos. Aproximadamente un tercio de esos fondos permaneció en cuentas bancarias en moneda extranjera, otro tercio egresó del sistema financiero en efectivo y el resto se destinó al pago de obligaciones con tarjetas emitidas en dólares.

El mecanismo opera como un freno directo sobre el consumo interno. Cada peso que se transforma en billete verde es un peso que deja de destinarse a la compra de un electrodoméstico, al pago de una cena fuera del hogar o a la reserva de unas vacaciones. El ahorro preventivo en moneda dura funciona como un colchón frente a la incertidumbre y, al mismo tiempo, como un obstáculo para la recuperación de la demanda.

Crédito restringido y bancos en modo cauteloso

El sistema financiero tampoco aporta oxígeno al consumo. Las entidades bancarias cargan niveles elevados de morosidad, heredados de los meses de mayor tensión cambiaria y económica, y se muestran reacias a expandir el volumen de préstamos. El financiamiento a personas físicas continúa en caída y las líneas de crédito personal operan con requisitos más estrictos y tasas todavía elevadas.

En el mercado se descuenta que las tasas de interés bajen en los próximos meses, acompañando el descenso de la inflación. La normalización, no obstante, dependerá de que los bancos digieran el stock de deudas impagas y vuelvan a evaluar el riesgo crediticio con mayor flexibilidad. Hasta entonces, el crédito seguirá siendo un canal acotado para reactivar el gasto de las familias.

Dos economías que corren a velocidades distintas

  • Los sectores vinculados a exportaciones (energía, agro y minería) muestran un crecimiento firme y aprovechan la mayor competitividad cambiaria.
  • La industria manufacturera y la construcción acumulan caídas; en julio, ambos sectores retrocedieron cerca de 5% interanual.
  • El consumo masivo permanece estancado pese a la mejora salarial, porque el ingreso adicional se canaliza hacia el dólar y no hacia el mercado interno.
  • El sistema financiero opera con alta morosidad heredada, restringe el crédito y demora la transmisión de la baja de tasas.
  • Para los próximos meses se proyecta un cuadro de precios estables o con subas moderadas, salarios con ganancias reales acotadas y un consumo que recién comenzaría a reactivarse hacia fin de año.
  • El Ministerio de Economía y el Banco Central concentran la expectativa oficial en que la desaceleración inflacionaria se sostenga y permita, gradualmente, recuperar la demanda.

Para el bolsillo de las familias, el escenario más probable en los próximos meses es de precios estables o con subas moderadas, salarios que podrían seguir ganando algo de terreno real y un consumo que tardará en reactivarse mientras la incertidumbre siga empujando al ahorro en dólares. La pregunta abierta es cuándo los hogares decidirán que el salario recuperado alcanza para volver a gastar, una decisión que define el ritmo de la economía tanto como cualquier política del Banco Central o del Ministerio de Economía.

NC
Nicolás CárcamoPetróleo y energía

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