Rosario: un enfermero del PAMI II recibió cuatro años y medio de prisión por vender fentanilo sustraído del hospital
Luis Benavídez acordó la pena con la fiscalía federal y fue condenado por comercio de estupefacientes, comercialización de sustancias medicinales peligrosas, hurto y tenencia de arma. La causa se originó tras la denuncia del padre de un consumidor hallado muerto en su departamento.
La Justicia federal de Rosario condenó a Luis Benavídez, enfermero del Policlínico PAMI II, a cuatro años y seis meses de prisión efectiva y a una inhabilitación de igual duración para ejercer la profesión y ocupar cargos públicos. La sentencia se dictó el 4 de septiembre tras un acuerdo pleno entre la Fiscalía y la defensa, homologado por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros.
Los delitos reconocidos
La condena abarcó cuatro figuras: comercio de estupefacientes, por la venta de fentanilo; comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, a raíz del bromuro de vecuronio; hurto; y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, vinculada a una pistola secuestrada durante uno de los allanamientos. Benavídez reconoció los hechos, su intervención, las pruebas reunidas por la acusación, la calificación legal y la pena solicitada.
Cómo se descubrió la maniobra
La investigación comenzó con la denuncia del padre de un hombre de 37 años hallado muerto en su departamento el 9 de agosto de 2023. El hombre concurría a la Unidad Fiscal Rosario y aportó el teléfono de la víctima y documentación. En su presentación, señaló que su hijo consumía fentanilo y otras sustancias que le compraba a un enfermero.
La pesquisa por la muerte había quedado archivada en la justicia provincial. La autopsia no logró establecer la causa de fallecimiento y el laboratorio no contaba con las técnicas necesarias para confirmar la presencia de vecuronio. Aunque no se descartó un origen toxicológico, el resultado no permitió atribuir el deceso a una sustancia específica. El avance llegó cuando la causa se radicó en el fuero federal, a partir del análisis de conversaciones y mensajes de audio del celular de la víctima.
Esos intercambios permitieron acreditar que Benavídez ofrecía sustancias de uso hospitalario y coordinaba su entrega por redes sociales. Según la acusación, las obtenía del establecimiento donde trabajaba desde 2014 para comercializarlas con fines recreativos. La causa se sustanció bajo la carátula de comercio de estupefacientes e infracción a la ley de medicamentos.
Próxima instancia
La sentencia quedó firme en lo inmediato. La defensa podría evaluar un recurso ante la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario dentro de los plazos procesales. Mientras tanto, Benavídez continuará detenido y no podrá ejercer la enfermería ni ocupar cargos públicos hasta cumplir la inhabilitación.
