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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Robots repartidores en la mira: los acusan de espiar caras en la vereda sin pedir permiso

Coco Robotics y Serve Robotics, dos operadoras que mueven comida por las aceras de Chicago, terminaron en el ojo de la Justicia de Illinois. La sospecha: que sus aparatitos registran rasgos faciales y corporales de clientes y transeúntes sin consentimiento. Acá te contamos qué dicen las empresas y por qué el caso puede resonar lejos de Estados Unidos.

Por Florencia SotoTecnología · · hace 1 h
Robots repartidores en la mira: los acusan de espiar caras en la vereda sin pedir permiso

A mí me pasó mil veces con el delivery: llega el pedido frío, la app se traba y uno termina yendo a buscar la comida igual. Pero imaginate otra escena: abrís la puerta, te entregan la milanesa y, sin saberlo, un robot te escaneó la cara mientras cruzabas la vereda. Suena a película, pero eso es exactamente lo que terminó en un juzgado de Chicago.

Las demandadas son Coco Robotics y Serve Robotics, dos compañías que manejan robots autónomos de reparto en distintas ciudades de Estados Unidos. Las acciones legales se presentaron en el condado de Cook, Illinois, y apuntan al corazón del asunto: los sensores y cámaras que llevan esos dispositivos en el techo.

Qué les reclaman, en criollo

  • Que las cámaras y sensores capturan rostros, manos y cuerpos enteros de la gente mientras los robots circulan.
  • Que esa captura se hace sin aviso ni autorización previa, algo que la ley de Illinois exige de forma explícita.
  • Que los datos podrían usarse para identificar personas, más allá de la navegación del robot.
  • Que, en definitiva, se vulnera la normativa estadual de privacidad biométrica.

Pongamoslo en términos de barrio: sería como si el cadete de la pizzería, cada vez que te entrega un combo, te sacara una foto con la patente del auto y la mandara a un servidor en otro país. Puede sonar exagerado, pero en Illinois la biometría es un tema serio y está regulada con bastante firmeza.

Qué responden las empresas

Serve Robotics reconoció sin rodeos que sus robots llevan cámaras y sensores. Eso sí, aclaró que la tecnología está puesta al servicio de la seguridad: que el aparato esquive gente, mascotas, macetas y demás obstáculos. La compañía negó que los equipos estén diseñados para reconocer a alguien o para armar una ficha biométrica, y anunció que se va a presentar en el expediente para dar su versión.

Coco Robotics fue un paso más allá y negó haber juntado datos biométricos en Chicago. Carl Hansen, el responsable de Relaciones Gubernamentales, dijo que la demanda lee mal la tecnología. Detalló que nunca usaron LiDAR —un sistema que mapea el entorno con pulsos láser, parecido a un sonar pero con luz— en esa ciudad y que toda la información que levantan se ajusta a la normativa local.

Como parte de su defensa, Coco mencionó que comparte datos anónimos de navegación para mejorar la seguridad de las veredas. Entre los destinos de esa información figura BlindSquare, una app pensada para personas ciegas o con baja visión, que recibe reportes de obstáculos en tiempo real. La empresa agregó que no comparte videos del inicio ni del final de los recorridos, justo los tramos donde podrían aparecer caras con más claridad.

Por qué este caso puede llegar a Buenos Aires

A esta altura ya te estarás preguntando qué tiene que ver Chicago con el Obelisco. La respuesta corta: bastante. Estos modelos de robots ya circulan en pruebas en varias ciudades del mundo y, tarde o temprano, van a empezar a aparecer en la Argentina. Cuando eso pase, la pregunta de fondo será la misma: ¿quién mira a quién mientras te llevan la empanada?

La ley de Illinois, conocida como BIPA, es una de las más estrictas de Estados Unidos en materia de datos biométricos. Lejos de allá, en la Argentina todavía no hay una norma nacional específica que regule este tipo de información, aunque la Ley de Protección de Datos Personales ya encuadra a los datos biométricos como sensibles. El antecedente judicial en Chicago puede servir como manual de qué litigar y qué evitar.

“Chicago queda a unos nueve mil kilómetros de Buenos Aires, pero en materia de datos la distancia se acorta. Hoy le pasa a un robot con empanadas en Illinois; mañana puede ser una cámara en la puerta de un local porteño.”Florencia Soto

Como consejo práctico: si te cruzás con uno de estos robots por la calle, no hace falta que salgas corriendo ni que le pongas un pasamontañas. Sí conviene estar atento a qué información piden las apps cuando pedís delivery, leer los permisos de cámara y ubicación, y recordar que cualquier empresa que maneje datos biométricos necesita tu consentimiento explícito. Por ahora, la milanesa caliente depende de eso.

FS
Florencia SotoTecnología

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