Pulmarí salió a frenar las ventas truchas de lotes: mirá qué dice antes de que pongas la plata
La Corporación Interestadual y el Gobierno de Neuquén recordaron que las tierras no se pueden vender entre privados y que una seña no te convierte en dueño. Qué documentos sirven y dónde consultar antes de avanzar.
La mañana se levantó fresca acá abajo en la provincia, con esa luz larga de invierno que entra por las ventanitas de Aluminé y deja todo como pintado con prolijidad. En ese marco, la Corporación Interestadual Pulmarí y el Gobierno de Neuquén hicieron pública una advertencia que me parece clave para quien esté pensando en comprar un terreno en la zona: no entregues plata, no firmes nada, y antes de moverte, consultá por los canales oficiales. La advertencia parece simple pero esconde una cantidad de situaciones que, si no se conocen, pueden terminar en una pérdida seca de dinero.
Lo que está pasando, según lo que difundió la propia corporación, es que están circulando publicaciones y propuestas —algunas en redes, otras en grupos de WhatsApp— que ofrecen lotes dentro de la jurisdicción de Pulmarí. Como me imagino que le pasó a más de uno, la tentación es grande: se habla de hectáreas con vista al río, con acceso al bosque, con un precio que parece una ganga. Pero acá viene el primer mojón: esas tierras pertenecen al patrimonio de la CIP, un ente público creado en 1988 que administra 112.900 hectáreas entre el Estado nacional y la provincia de Neuquén, y por lo tanto no se pueden vender entre particulares.
Qué dice la documentación y por qué un permiso no te hace dueño
Acá viene un punto que conviene leerlo dos veces, porque es donde se cae la ilusión de muchos. Hay personas que tienen un permiso de ocupación o de uso sobre un sector del territorio —pobladores históricos, por ejemplo, o personas autorizadas por la propia corporación—. Ese permiso los habilita a vivir ahí, a trabajar la tierra, a desarrollar una actividad, pero no los convierte en propietarios. Y acá está el meollo: como no son dueños, tampoco pueden vender, transferir ni ceder ese derecho a un tercero. Es decir, si alguien te muestra un permiso de ocupación como respaldo de una venta, ese papel no te garantiza nada.
“Los permisos de ocupación no habilitan a vender ni ceder las tierras, y quienes paguen por esos terrenos pueden perder el dinero sin adquirir la propiedad.”Corporación Interestadual Pulmarí
- No entregar dinero en efectivo, ni señas, ni reservas por un lote de Pulmarí.
- No firmar boletos de compraventa ni acuerdos de cesión de derechos sobre esas tierras.
- No aceptar como válida una simple nota de permiso de ocupación o uso como título de propiedad.
- No confiar en publicaciones en redes sociales o mensajes informales sin verificar por canales oficiales.
- Consultar al teléfono oficial 02942-496243 antes de cualquier movimiento.
La advertencia también abarca los papeles informales. Acá lo digo con todas las letras: un escrito entre privados, una nota firmada en una escribanía de pueblo, un supuesto derecho cedido por un vecino, nada de eso tiene validez para la corporación. Las tierras siguen siendo del organismo y cualquier operación fuera de los canales formales es papel mojado. Por eso las autoridades pidieron revisar la situación del inmueble por los canales oficiales de la institución antes de avanzar con cualquier operación, un paso que parece obvio pero que mucha gente se saltea cuando ve una oportunidad que parece buena.
Qué pasa si igual entregás la plata
Me detengo acá porque este es el costado más duro del asunto. Quien acepta una de esas propuestas y entrega dinero puede terminar perdiendo lo abonado y, además, no adquiere la propiedad del lote. Es decir, sale por las dos vías: sin la tierra y sin la plata. A eso hay que sumarle que las autoridades aclararon que estas maniobras pueden derivar en acciones penales por estafa, en el marco de la Ley Nacional 23.612. No es un tema menor, porque no estamos hablando solo de un incumplimiento comercial, sino de una posible causa judicial para quien vendió algo que no podía vender.
La corporación, por su parte, comunicó que va a seguir con actuaciones administrativas y legales para proteger sus tierras y evitar perjuicios a otras personas. Es decir, el aviso no es solo una recomendación amable: hay un compromiso de actuar para frenar este tipo de maniobras. Y ese compromiso, me parece, es una buena razón para tomarse en serio el llamado a la prudencia.
Antes de cerrar, vuelvo sobre algo que siempre me gusta repetir cuando toco temas como este: en operaciones inmobiliarias, la información es la mejor defensa. Verificar por los canales oficiales, preguntar, pedir documentación respaldatoria, chequear titularidades, todo eso lleva tiempo, sí, pero es nada comparado con perder una suma de plata que para muchos representa años de esfuerzo. La corporación dejó una línea directa para consultas, y usarla es tan simple como levantar el teléfono. En este tipo de operaciones, la desconfianza sana es una aliada.
Me quedo con una idea que me parece importante y que resume el espíritu del comunicado: la tierra tiene dueño, y ese dueño es la comunidad toda a través de la corporación. Comprar sin chequear es jugarse una plata que después no vuelve. Y como bien me lo hizo notar alguien del barrio mientras charlábamos sobre el tema, acá abajo la palabra todavía vale, y cuando alguien te ofrece algo demasiado fácil, lo más probable es que no sea tan fácil como parece.
