Por qué «Casablanca» sigue siendo intocable: cuatro intentos y ningún heredero
Warner Bros. probó al menos cuatro veces a lo largo de décadas con una secuela, un remake y hasta un tratamiento escrito por uno de los guionistas originales. Todos chocaron contra el mismo muro: el clásico de 1942 no tiene.
A veces uno se pregunta cómo es posible que una película de hace más de ochenta años siga siendo, a esta altura, la joyita más custodiada del estudio que la hizo. Te lo resumo rápido, porque la historia detrás es de esas que atrapan: Warner Bros. intentó al menos cuatro veces darle una continuidad a «Casablanca» y las cuatro veces se volvió con las manos vacías. La última de ellas, hace pocas décadas, cuando la propia familiadueña del estudio llamó a la puerta con un proyecto bajo el brazo y volvió a escuchar que no.
«Brazzaville», la secuela que se cayó sola
El primer intento llegó casi pegado al estreno. El estudio movió rápido y encargó un guion titulado «Brazzaville», con Humphrey Bogart de nuevo como Rick, Claude Rains como el capitán Renault y Sydney Greenstreet como Ferrari. La idea era recoger esa última conversación entre Rick y Renault en el aeropuerto y abrirle paso al futuro del protagonista sin Ilsa. ¿El problema? Los propios responsables detectaron que uno de los giros centrales —revelar que Rick y Renault habían sido agentes aliados desde el principio— le pateaba la evolución de los personajes en la película original. Adentro del estudio lo vieron, se miraron las caras y el proyecto se fue al cajón antes de rodar un solo plano.
Truffaut dijo que no, y casi sin querer cerró la puerta
Treinta años después, Warner volvió a la carga con un remake en mente. La propuesta de dirección sonaba potente: François Truffaut. Pero el francés, con esa elegancia que tenía para bajarte un proyecto sin que duela, respondió algo que básicamente era la radiografía del problema: encontrar a alguien que pudiera reemplazar a Bogart y a Bergman era prácticamente imposible, y encima el cariño que el público estadounidense le tenía a la película hacía todavía más difícil justificar una nueva versión. Lo dijo tan bien que el estudio dejó el tema frío por un buen rato.
Hay algo que da hasta ternura en ese cruce de cables: el estudio quería hacer la película y el director le explicó, con toda la educación del mundo, por qué no se podía. Truffaut no estaba asesorando, te estaba contando una verdad que después los demás intentos se encargaron de confirmar.
«Return to Casablanca»: el tratamiento que escribió uno de los guionistas originales
La movida más ambiciosa llegó en los años ochenta, de la mano de Howard Koch, uno de los guionistas del film original. Koch escribió un tratamiento para una secuela llamada «Return to Casablanca», ambientada dos décadas después y centrada en Richard, el hijo de Rick e Ilsa, que descubría sus orígenes y viajaba a Oriente Próximo en busca de su padre biológico. El plan era contar con Ingrid Bergman para interpretar a Ilsa ya entrada en años, pero la muerte de la actriz en 1982 obligó a cambiar toda la estructura. Koch revisó el tratamiento, lo presentó otra vez en 1989 y el estudio lo rechazó otra vez. Doble intento, doble portazo.
Y ojo con un detalle que me parece de los más humanos de toda esta historia: la propia nieta de uno de los cofundadores del estudio, Cass Warner, levantó la idea años después y volvió a chocar contra la misma pared. Desde Warner le contestaron, con una puerta abierta a medias, que reconsiderarían el proyecto solo si aparecía un director dispuesto a poner el cuerpo. O sea: la idea no estaba muerta del todo, pero tampoco había nadie en el mundo con ganas (o con el coraje) de encabezarla.
“El peso del clásico de 1942 resultó imposible de igualar, y cada intento lo terminó confirmando.”Camila Paredes
- «Brazzaville»: secuela de posguerra desarrollada poco después del estreno original, con Bogart, Rains y Greenstreet, frenada por un giro argumental que contradecía al film.
- Remake de 1973: ofrecido a François Truffaut, que lo rechazó al señalar la imposibilidad de reemplazar a Bogart y Bergman.
- «Return to Casablanca»: tratamiento de Howard Koch, guionista del clásico, centrado en el hijo de Rick e Ilsa; rechazado por el estudio en los ochenta y en 1989.
- Proyecto impulsado por Cass Warner, nieta de uno de los fundadores del estudio, que volvió a recibir una negativa a principios de este siglo.
- El final de la película es, según el propio estudio, el verdadero escollo: no es un cierre que invite a una continuación.
