Paredes pateó pelotas y se subió al avión de Boca que va a Rio a buscar el milagro en el Maracaná
El capitán trabajó con botines y pelota en la última práctica antes del viaje. Arruabarrena ya avisó que si el diez se siente listo, será muy difícil decirle que no. Del lado de Vasco, preocupa un lesionado y el fantasma del descenso.
Paredes está. O al menos apunta a estar. El diez de Boca completó este sábado su primer entrenamiento fuerte desde el desgarro, se calzó los botines y empezó a meter pelotas contra el piso, en el predio de Ezeiza, con la misma cara de fierro de siempre. El cuerpo técnico sonríe de costado: saben que al capitán hay que atarle las manos para dejarlo afuera.
El Vasco llega herido y apurado
Del otro lado del mostrador pinta mal para el local. Vasco cayó 1 a 0 contra San Pablo el viernes, con un equipo plagado de suplentes, porque sus prioridades pasan por no descender: está a tres puntos de la zona roja, cuando quedan siete fechas en el Brasileirao y la Sudamericana pasó a segundo plano. Como si fuera poco, el lateral Paulo Henrique terminó tocado y por ahora es duda para el martes.
Y como el viento de Rio suele complicar a los que pisan el Maracaná por primera vez, a Boca le va a tocar con 80 mil gargantas en contra sino también con una pelota que en esa ciudad corre distinto. El viento es otro jugador. Y suele ser de Vasco.
“Para nosotros, que lo tenemos ahí, es complicado decirle que no.”Rodolfo Arruabarrena, técnico de Boca
El Vasco viene de perderlo todo: un partido por la tabla local y un jugador clave con la carne abierta. Boca llega con lo justo, pero con un diez que se ofreció para ir al campo de juego si la pierna lo banca. La definición la tiene el cuerpo médico y, sobre todo, el propio Paredes, que ya avisó de mil maneras que no se quiere perder esta.
El horizonte inmediato de Boca
- Fecha 17 de la Liga Profesional contra un rival a confirmar.
- Supervivencia copera en el Maracana y posible final de la Sudamericana.
- Duelo directo en la lucha por la tabla anual contra River en las próximas semanas.
Lo concreto: si Paredes dice que está, lo más probable es que juegue. Y si juega, Boca tiene con qué morder abajo del arco carioca. Falta esperar al domingo, ver si la pierna no se queja y, mientras tanto, aguantar el vértigo del cruce.
