Pablo Aparo durmió en la granja del terrateniente que lo rechazaba y filmó un documental único sobre los kelpers
El cineasta argentino viajó tres veces a las islas Malvinas entre 2020 y 2024 para convivir con Matt, un ganadero que conoce de memoria el rechazo a Buenos Aires. El resultado, "Los vencedores", se puede ver en salas de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, y muestra una cotidianeidad que del lado de abajo del continente casi no se conoce.
El cielo sobre las islas Malvinas tiene una claridad que acá abajo, en la provincia, casi nunca vemos. Es una luz baja, casi horizontal, que parece empujar todo hacia el suelo. Yo pensé en esa luz cuando leí por primera vez la historia de Pablo Aparo, un cineasta de cuarenta años que armó las valijas tres veces entre 2020 y 2024 y se subió a un avión con la intención de meter la cámara en la vida cotidiana de los kelpers, esos tres mil quinientos civiles que viven a pocos kilómetros de la base aérea militar más grande de la zona. La pregunta que se hizo antes de subir al primer vuelo era simple y a la vez difícil de sostener: cómo se convive, en lo ordinario, con una instalación militar de ese tamaño casi en la línea del horizonte.
Aparo contestó esa pregunta en cinco meses y medio de rodaje repartidos en tres viajes. El primero duró apenas diez días y sirvió para tantear el terreno. Los dos siguientes, en 2023 y 2024, los dedicó a convivir con la gente del lugar. Tuvo que pedir permiso ante la Administración de Malvinas y soportar un recibimiento desparejo: algunos kelpers lo trataron con hospitalidad y se prestaron a la entrevista, otros le pidieron que apagara la cámara y hubo quienes directamente le bloquearon la entrada a ciertos lugares. El material base es honesto con eso: no todo fue abrazo, y la película no maquilla las puertas que se le cerraron en la cara.
Matt, el granjero que no quería a un argentino y terminó siendo el único que lo dejó entrar
El eje del documental es un personaje que parece salido de una novela. Matt es un terrateniente local, dueño de una estancia grande metida en las montañas, conocido en las islas por decir en público, sin pelos en la lengua, lo que siente por la Argentina. Aparo le pidiö permiso para filmar en su campo sabiendo de antemano que la respuesta podía ser no. Para su propia sorpresa, Matt aceptó. Esa misma tarde, el cineasta ya estaba durmiendo en la granja. A partir de ahí arrancó una convivencia de varios meses en la que la cámara se fue metiendo en las tareas rurales, en las comidas y en las sobremesas, y también en los silencios, esos que en las islas pesan distinto que acá abajo.
“La presencia de un argentino en el Salón de la Pradera del Ganso, donde el Ejército había mantenido encerrados a los isleños en mayo del 82, hizo que varios asistentes se levantaran y se fueran del lugar.”Relato del rodaje
Lo que se ve y casi no se cuenta
- Isleños que abrieron galpones después del cese del fuego y encontraron ropa de abrigo y alimentos enviados desde el continente para soldados argentinos que no los habían recibido.
- Cartas escritas por soldados argentinos en inglés elemental pidiendo comida o abrigo a los propios kelpers.
- El registro de ceremonias isleñas y de la vida diaria en Stanley y en el campo, donde la guerra del 82 es un recuerdo vivo pero no la única materia de conversación.
- La relación cotidiana con la base militar aérea cercana, comparada por Aparo con un pueblo chico que convive con una instalación de gran porte.
"Los vencedores" ganó dos premios en el BAFICI y tuvo funciones en el Malba. En estos días puede verse en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, aunque conviene chequear la cartelera de cada cine porque la programación cambia según la semana. Para quien haya crecido en la Argentina escuchando hablar de Malvinas como una causa y un nombre propio, sentarse frente a esta película es un ejercicio raro: del otro lado de la cámara hay gente que piensa distinto, que recuerda lo mismo pero desde otra butaca, y que igual se tomó el trabajo de abrirle la puerta a un cineasta de Buenos Aires. A veces, lo más útil que puede hacer una película es dejar que alguien que no es de acá cuente cómo se vive del otro lado del mar.
