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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Neuquén gana casi cuatro kilómetros de río para caminar, pedalear y mirar de cerca

La ciudad cumple 122 años y lo festeja con el tramo más ambicioso del Paseo Costero: más de tres kilómetros nuevos entre el Chocón y la calle Aguado, un mirador elevado sobre el Limay y la promesa de llegar, algún día, de punta a punta sin cortes.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 37 d
Neuquén gana casi cuatro kilómetros de río para caminar, pedalear y mirar de cerca

Arrancó el día con esa luz finita que tiene el Alto Valle cuando septiembre empieza a asomar: un sol tibio, apenas cortado por un viento que todavía recuerda al invierno pero ya no corta como antes. Por acá abajo, en Neuquén, la mañana tiene un motivo extra para estirar el paseo: este sábado 12 de septiembre, cuando la capital cumpla 122 años, la Municipalidad va a cortar las cintas del tramo más ambicioso del Paseo Costero, una obra que viene cambiando la relación de la ciudad con sus ríos desde hace rato y que ahora suma más de tres kilómetros de recorrido entre las calles Chocón y Aguado, justo en el corazón del barrio Confluencia.

Una ciudad que dejó de darle la espalda al agua

Lo que se inaugura no es un simple camino paralelo al río: es la confirmación de un cambio de mirada. El nuevo sector incluye pavimentación de la calle vehicular, veredas de hormigón, una bicisenda de concreto asfáltico, iluminación LED y mobiliario urbano nuevo. El detalle que más llama la atención es un mirador elevado en la proyección de la calle Figueroa, pensado como una suerte de balcón colgado sobre el cauce, desde donde se ve el Limay ancho y, según la hora, plateado o colorado. La señalización y la conexión vial en ese cruce son las últimas tareas que quedaron en pie antes del corte de cintas.

Con esta incorporación, el Paseo Costero alcanza los 33 kilómetros lineales corridos sobre las riberas del Neuquén y del Limay, abiertos, sin rejas ni entradas pagas, para caminar, andar en bicicleta o sentarse un rato a mirar el agua. María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad, lo resumió con una frase que viene rondando la gestión desde hace años: con esta extensión, dijo, la ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.

  • Caminatas tranquilas por la vereda de hormigón, con sombra parcial según la hora.
  • Paseos en bicicleta por la bicisenda de concreto asfáltico, separada del tránsito vehicular.
  • Paradas en el mirador elevado de calle Figueroa, con vista abierta al río Limay.
  • Recorridos en auto por la calle vehicular pavimentada, integrados al circuito costanero.
  • Actividades al aire libre en un formato abierto, sin entrada ni costo de ingreso.

La inversión total del tramo fue de 15.000 millones de pesos, financiados íntegramente con recursos municipales, un dato que en tiempos de presupuestos ajustados no pasa desapercibido por estos lados. Para llegar, el acceso principal desde el centro neuquino es por la ribera del río Neuquén, siguiendo la traza ya existente del Paseo Costero hacia el sur, hasta toparse con el sector nuevo.

De cara al futuro: completar la ribera sin cortes

La apuesta, según contó la funcionaria, no termina acá. La intención es completar la ribera de punta a punta, sin interrupciones, y en esa línea se inscribe un trámite judicial que se destrabó esta misma semana y que habilita la licitación del tramo que bordea la confluencia de los dos ríos, desde el puente de Balsa Las Perlas hasta el Parque Agreste. Si todo avanza como está planeado, en los próximos años Neuquén podría tener un circuito continuo que una los dos cursos de agua como nunca antes.

“La ciudad completa, que estaba de espaldas al río, va a quedar mirando al río.”María Pasqualini, secretaria Jefa de Gabinete de la Municipalidad de Neuquén
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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