Lester Quiñones, el base dominicano que llega al Heat con la Copa Intercontinental bajo el brazo
El jugador de 25 años firmó un contrato Exhibit 10 con Miami, su cuarta franquicia en la NBA, tras consagrarse campeón con G-League United y ser figura en Osceola Magic. Un viento a favor que trae consigo números de élite.
El dominicano Lester Quiñones ya es jugador del Miami Heat. A los 25 años, el base firmó un contrato Exhibit 10 y se convirtió en el cuarto equipo de su recorrido por la NBA, después de sus pasos por Golden State, Philadelphia y New Orleans.
Quiñones viene de levantar la Copa Intercontinental con G-League United y de integrar el quinteto ideal del torneo, dos logros que le abrieron las puertas de una franquicia que, además, ya tenía sus derechos en la G-League a través de Sioux Falls Skyforce, la filial del Heat que lo había sumado días antes de la firma.
Una temporada de ensueño antes de pegar el salto
La campaña pasada en Osceola Magic fue una declaración de intenciones. El base promedió 23,3 puntos, 5,2 rebotes y tres asistencias por partido, números de jugador franquicia en la Liga de Desarrollo. Esos guarismos le valieron el primer quinteto de la G-League, un reconocimiento individual que potenció su imagen de cara al regreso a la NBA.
Después, en la Copa Intercontinental organizada por FIBA, bajó a 16,3 puntos, 2,3 rebotes y una asistencia por encuentro. Pero lo más importante no fueron los números: fue el título y el lugar entre los cinco mejores del torneo. Un combo de consagración colectiva y reconocimiento individual difícil de ignorar.
- Golden State Warriors: 41 partidos en la NBA.
- Philadelphia 76ers: 4 presentaciones.
- New Orleans Pelicans: 9 encuentros.
- Total previo al Heat: 54 partidos en la liga.
El base ya sabe lo que es vestirse corto en el máximo nivel. Sus 54 partidos en la NBA, sumados a la explosión en la G-League y al título con G-League United, pintan a un jugador con hambre y argumentos para pelear un lugar en la rotación de Miami. Falta ver cómo lo usa Erik Spoelstra, pero la oportunidad está servida y Quiñones llega con el viento a favor.
