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Sábado, 17 de octubre de 2026
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León XIV se repone en el Gemelli y la gira por el Cono Sur queda atada al pulgar arriba de los médicos

A dos días de la cirugía por un nódulo maligno, el Vaticano difundió un parte optimista pero dejó la decisión del viaje a Uruguay, Argentina y Perú en manos del equipo que lo operó.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 d
León XIV se repone en el Gemelli y la gira por el Cono Sur queda atada al pulgar arriba de los médicos

La mañana romana arrancó con una luz tibia que se filtraba por los ventanales del hospital Gemelli, ese edificio al que los papas vuelven una y otra vez como si fuera una segunda casa. Del otro lado de los vidrios, la cúpula de San Pedro se recortaba contra un cielo todavía limpio, y abajo, en la décima planta, la rutina de un paciente muy particular empezaba a ordenarse alrededor de una bandeja de desayuno. El que estaba internado era nada menos que León XIV, y la ciudad lo sabía.

A dos días de haber pasado por el quirófano para que le extirparan un nódulo maligno del pulmón derecho, los médicos confirmaron que el posoperatorio del pontífice transita dentro de los parámetros esperados. La noticia se conoció a través del parte firmado por Luigi Carbone y Stefano Margaritora, los cirujanos del equipo del Gemelli, y fue replicada por la Oficina de Prensa de la Santa Sede con el tono sobrio que suelen usar estos comunicados: sin euforia, sin dramatismo, con los datos sobre la mesa.

Una cirugía que se vio venir y salió como se esperaba

La operación se realizó el martes y se extendió por alrededor de tres horas en total, aunque el tiempo de intervención puro fue de unos noventa minutos. Se hizo con técnica videoasistida y consistió en retirar el lóbulo inferior del pulmón derecho, que era donde se había alojado el tumor detectado en los estudios previos. Lo que los médicos ya sospechaban quedó confirmado en el examen histológico que se hizo mientras el Papa estaba todavía en la mesa de anestesia: se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón de los más frecuentes en adultos mayores y con pronóstico variable según el estadio.

Caminar, respirar y volver a la mesa

La rehabilitación empezó el miércoles, apenas veinticuatro horas después de la cirugía. El pontífice se levantó, caminó por la habitación y completó una tanda de ejercicios de fisioterapia respiratoria y motora con la ayuda del equipo del Gemelli. También retomó el desayuno y el almuerzo, algo que en este tipo de operaciones siempre se mira con atención porque suele ser un indicador de que el cuerpo está respondiendo bien. Por la tarde, además, concelebró una misa en un espacio acondicionado en la misma planta, lo que dejó una postal curiosa: la de un papa oficiando con vía intravenosa todavía puesta.

El jueves, la actualización matutina trajo la postal más esperada: pasó bien la noche y continuó con la rutina prevista. El Vaticano informó que la internación estimada es de aproximadamente una semana, siempre sujeta a cómo evolucione la recuperación. Es decir, los plazos no están escritos en piedra, pero el cuadro clínico, hasta ahora, invita a pensar que el organismo del Papa está haciendo los deberes.

El viaje que pende de un parte médico

La pregunta que sobrevuela Roma y el Cono Sur es una sola: ¿se hace o no se hace la gira que tenía prevista León XIV por Uruguay, Argentina y Perú? En ese punto, el parte oficial fue tajante: la decisión final corresponde a los médicos que lo operaron. El cirujano Edoardo Mercadante explicó que las variaciones de presurización dentro de la cabina de un avión pueden hacer que cualquier resto de aire que haya quedado en el tórax se expanda, y eso, en el peor de los escenarios, podría provocar el colapso del pulmón recién operado. No es un riesgo teórico menor: es justamente la razón por la que, ante este tipo de cirugías, los especialistas suelen pedir entre cuatro y seis semanas de cautela antes de autorizar un vuelo largo.

“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo.”Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano

En el barrio de Monserrat, donde el tema se sigue con atención de feligreses y de curiosos, María del Carmen, jubilada de 67 años que todos los días pasa por la iglesia San Ignacio, me dijo mientras acomodaba un paquete de facturas en su bolso: acá abajo estamos rezando por él, no por el viaje, por él. Esa síntesis vale también para lo que se vio en Roma: la expectativa por la gira existe, aunque la prioridad, por estas horas, pasa estrictamente por el pulso clínico de un paciente de 70 años que se está recuperando de una cirugía mayor.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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