La VTV del amor y por qué cuesta revisar la pareja cuando aparece el miedo a quedarse solo
Gabriel Rolón pasó por una entrevista con Luis Novaresio y dejó una imagen potente: la de pasarle la revisión técnica a una relación. Costumbre, resignación y temor a la soledad como motores silenciosos de vínculos que hacen sufrir.
La mañana arrancó gris, de esas que invitan a quedarse un rato más bajo la frazada antes de salir. La luz de afuera, sin embargo, traía lo suyo: una nota de diario abierta en la mesa de la cocina y un audio de WhatsApp de mi vecino Miguel, el de toda la vida del barrio de Villa del Parque, que me decía con tono de confesión amigo de barrio "che, escuchá lo que dijo Rolón anoche, porque nos dejó pensando a más de uno". Y la verdad es que tenía razón. Lo que dijo el psicoanalista y escritor en la entrevista con Luis Novaresio no cayó en saco roto: puso en palabras algo que muchos acá abajo, en la provincia y en cualquier ciudad del país, suelen callar o postergar.
Rolón eligió una imagen muy concreta para hablar de los vínculos de pareja: la VTV del amor. Como cuando uno lleva el auto al taller y deja que un mecánico le revise los frenos, las luces y los fluidos, el planteo es sentarse a observar cómo está funcionando la relación, qué partes vienen haciendo ruido y cuáles hace rato que no andan como deberían. La propuesta suena simple, pero en la práctica choca con varias paredes: la costumbre, la resignación y, sobre todo, el miedo a estar solo.
Cuando la compañía no alcanza para tapar la soledad
Hay un tramo de la charla donde Rolón se detiene en algo que a esta altura del domingo cualquiera puede reconocer. Algunas personas siguen en una pareja porque ya se acostumbraron, aunque haya aspectos que les desagradan; otras directamente se resignaron y siguen por inercia. Desde su mirada psicoanalítica, lo que sostiene esa continuidad muchas veces no es el amor sino el temor a quedarse sin nadie. Y acá viene el dato más filoso: tener al lado a alguien querido ofrece calma, sí, pero no borra por completo la experiencia de soledad. Hasta un abrazo, dijo, puede aliviar lo que una persona siente sin terminar de resolverlo.
“El deseo te incomoda porque te señala la falta. Se desea lo que no se tiene.”Gabriel Rolón
Esa frase funciona como una llave que abre otra de las ideas fuertes que dejó en la entrevista. Rolón describió la distancia que existe entre alcanzar algo muy deseado y dejar de sentir que algo falta. Y la lista que armó para explicarlo resulta bastante elocuente: conseguir un trabajo, alcanzar un éxito, leer un libro, tener un hijo, encontrar una pareja. Lo que quiso decir es que ninguna de esas búsquedas, ni siquiera las más importantes de la vida, termina de eliminar del todo la sensación de vacío. La falta persiste porque, en el fondo, aparece ligada a la conciencia de que la vida y los afectos no son permanentes.
Una invitación a revisar qué sostiene cada vínculo
La comparación con el taller mecánico no es un capricho verbal. Rolón la usó para proponer algo que en la vida cotidiana se evita: detenerse a pensar cuánto de lo que pasa en una pareja responde a lo que sus integrantes realmente quieren y cuánto se sostiene en la costumbre, la resignación o el miedo. Como cuando uno posterga la VTV hasta que el motor empieza a fallar, muchas veces la revisión llega tarde, cuando el desgaste ya se volvió difícil de revertir. Pasarla a tiempo, sugiere, es una forma de cuidar el vínculo antes de que el sufrimiento lo termine vaciando.
Al cierre de la nota, me queda dando vueltas una idea que el propio Rolón dejó flotando en el aire y que aplica tanto para el amor como para cualquier otro lazo afectivo. La convivencia con los límites de la vida no se resuelve esquivándola ni mirando para otro lado. Se trata, en todo caso, de hacerse cargo de esa falta con los ojos bien abiertos. Como me dijo Miguel mientras tomábamos mate en la vereda, casi en voz baja, mientras acomodaba el diario sobre la mesa: "a veces uno se queda en la pareja no porque esté bien, sino porque le da más miedo estar solo". Y esa frase, dicho sea de paso, le habría gustado al propio Rolón: porque resume, sin querer, toda la VTV del amor.
