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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La tormenta silenciosa de los primeros 90 días: cuándo el cuerpo empieza a pedir cuentas con los antipsicóticos

Un estudio británico sobre casi 97.000 pacientes confirma que el azúcar en sangre y el peso se disparan al inicio del tratamiento y deja una recomendación concreta para médicos y familias.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 h
La tormenta silenciosa de los primeros 90 días: cuándo el cuerpo empieza a pedir cuentas con los antipsicóticos

Amaneció con esa neblina finita que se pega al parabrisas y que en el barrio de Belgrano vuelve todo un poco más gris, un poco más lento, como si la ciudad todavía no se hubiera decidido a arrancar. A esa hora, mientras el café se calentaba en la cocina, llegó al teléfono una noticia que tiene poco de médica y mucho de cotidiana: un equipo de investigadores ingleses acaba de ponerle números a algo que muchos pacientes intuyen pero pocos pueden explicar con tanta claridad, y lo publicó en una de las revistas más serias del mundo de la psiquiatría.

El trabajo, que se conoció el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry, revisó las historias clínicas de cerca de 97.000 adultos que empezaron a tomar antipsicóticos de segunda generación en Inglaterra entre 2000 y 2023. La pregunta era sencilla y a la vez incómoda: ¿cuándo empieza el cuerpo a pagar el costo metabólico de estos medicamentos? La respuesta, mirá vos, fue categórica: en los primeros 90 días. Ahí es donde se concentran los cambios más bruscos en el azúcar en sangre y en el peso, con diferencias que parecen sacadas de una carrera de fondo.

Una pendiente que se inclina demasiado rápido

Según el análisis, durante esos tres primeros meses el azúcar en sangre subió aproximadamente catorce veces más rápido que en el período previo al tratamiento, y el peso hizo lo propio unas nueve veces más rápido. No es un detalle menor: estamos hablando de pacientes que hasta ese momento tenían sus valores controlados y que, de golpe, ven cómo sus glucemias se disparan en cuestión de semanas.

Dentro del universo de fármacos estudiados, la olanzapina se llevó el premio más amargo: el azúcar creció unas cincuenta veces más rápido y el peso unas diez veces más rápido en ese mismo lapso. La quetiapina, la risperidona y el aripiprazol también mostraron cambios, aunque menos pronunciados. La diferencia no es académica: para alguien que empieza un tratamiento por una esquizofrenia, un trastorno bipolar o una depresión resistente, saber cuál de estas drogas tiene el perfil metabólico más agresivo puede cambiar la conversación con su psiquiatra.

  • Azúcar en sangre: sube 14 veces más rápido en los primeros 90 días que antes del tratamiento.
  • Peso corporal: aumenta 9 veces más rápido en ese mismo período.
  • La olanzapina es la que más golpea: 50 veces más rápido en azúcar y 10 veces en peso.
  • Las mujeres registran cambios más marcados: 24 veces más rápido en glucosa contra 10 en los hombres.
  • Quien arranca con prediabetes tiene 19% de chances de desarrollar diabetes tipo 2 en dos años; quien tiene glucemia normal, solo 3%.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en cuenta, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London

Acá abajo, en cualquier sala de espera de un hospital público, la discusión se vuelve mucho más terrenal. Porque la conclusión práctica del estudio es bastante directa: antes de que el paciente se lleve el primer blíster a su casa, y durante los meses que siguen, conviene controlar la glucemia y subirse a la balanza. No como un trámite burocrático sino como una manera de agarrar el problema a tiempo, cuando todavía se puede enderezar el rumbo con dieta, ejercicio o un ajuste de la medicación. El propio Bazo-Alvarez lo dijo con una claridad que a veces se extraña en los papers científicos: "Al verificar de manera temprana, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante".

El dato sobre las mujeres merece una pausa. No es un capricho estadístico: en el estrógeno y en la composición corporal hay pistas que pueden explicar por qué el metabolismo femenino responde de manera más viva a estos fármacos. En la muestra, las pacientes mujeres vieron su azúcar en sangre crecer unas 24 veces más rápido en los primeros 90 días, contra unas 10 veces en los hombres. Para las profesionales de salud mental, es una señal para mirar con más atención a las pacientes que arrancan un tratamiento, sobre todo si ya tienen antecedentes familiares de diabetes o sobrepeso.

También pesa la condición de largada. Quienes ya tenían prediabetes cuando empezaron a tomar el antipsicótico desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, contra apenas un 3% entre quienes partían con la glucemia normal. Es una diferencia que da vértigo: seis veces más riesgo de pasar de un aviso a una enfermedad crónica. Y acá, en las provincias, donde los controles a veces se espacian por distancia, por turno, por simple economía familiar, el dato se vuelve todavía más relevante.

Mercedes, que atiende el kiosco de diarios en la esquina de su casa en Floresta y que hace diez años acompaña a su marido en un tratamiento por esquizofrenia, me lo resumió mientras servía un cortado: "Yo lo decía siempre, que en las primeras semanas él había engordado de golpe y que el médico le había pedido análisis. Ahora leo esto y digo, bueno, no era cosa mía, era la medicación. Hubiera querido saberlo antes para estar más encima".

La recomendación final del equipo de University College London es casi una manual de instrucciones para profesionales y familias: medir peso y glucemia antes de empezar y volver a hacerlo en los primeros meses. Nada mágico, nada caro, apenas una rotina que puede evitar años de convivir con la diabetes.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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