Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

La película que Gus Van Sant filmó como un thriller setentoso ya se puede ver en streaming: una toma de rehén real, un banco de película y un final con música política

Movistar Plus suma a su catálogo el filme de Gus Van Sant encabezado por Bill Skarsgård, que reconstruye el caso verídico de Tony Kiritsis, un hombre que en los años setenta secuestró al hijo de un banquero para que lo dejaran hablar en televisión.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 10 h
La película que Gus Van Sant filmó como un thriller setentoso ya se puede ver en streaming: una toma de rehén real, un banco de película y un final con música política

Lo primero que me llamó la atención es que la película empieza como empiezan los thrillers de los años setenta que uno vio mil veces en reposiciones: un hombre común cruza la puerta de un banco con un paquete sospechoso y, a partir de ahí, el tiempo se vuelve otra cosa. Esa sensación de reloj parado es la que Gus Van Sant decidió sostener a lo largo de toda la película, que acaba de desembarcar en Movistar Plus tras un paso bastante discreto por las salas norteamericanas, donde apenas si arañó los 3,8 millones de dólares de recaudación.

Una historia real que parece guión

Detrás del filme hay un caso real: el de Tony Kiritsis, que a fines de la década del setenta se presentó en la sede de un banco donde había pedido un préstamo para comprar un terreno. Cuando se lo negaron, el hombre sospechó que la entidad buscaba quedarse con la propiedad para hacer un negocio inmobiliario. La respuesta que encontró fue tan extrema como cinematográfica: tomó como rehén al hijo del dueño de la financiera con un dispositivo rudimentario pero capaz de matarlo, y formuló dos pedidos que suenan imposibles. Uno era una indemnización económica. El otro, todavía más raro: que lo dejaran contar su historia en un programa de televisión nacional.

Esa segunda exigencia es la que a mí, personalmente, me parece lo más fuerte del asunto. No pide dinero, no pide un avión, pide que lo escuchen. Y la película de Van Sant se hace cargo de eso sin subrayarlo demasiado: deja que la cámara registre la cara del protagonista mientras negocia, mientras la policía arma un cerco y mientras los canales de noticias empiezan a transmitir en vivo lo que, en realidad, es un secuestro con audiencia masiva.

Skarsgård carga con la escena y con la película

El que sostiene la escena de punta a punta es Bill Skarsgård, un actor sueco al que el público masivo conoce por sus trabajos en el género de terror y que acá se mueve en un registro mucho más contenido. Su Tony Kiritsis no grita, no enloquece, no se victimiza: es un tipo que tomó una decisión tremenda y que, sin embargo, mantiene una calma que incomoda más que cualquier estallido. Esa interpretación, para mí, es lo mejor de la película y lo que la separa de un thriller policial común.

“La historia retoma el interés de Van Sant por personajes que chocan con las reglas del sistema y buscan salidas desesperadas fuera de los márgenes establecidos, en la línea de figuras centrales del cine independiente norteamericano.”Camila Paredes
  • La película reconstruye un caso real de los años setenta en Estados Unidos, el de Tony Kiritsis, que tomó como rehén al hijo de un banquero en Indianápolis.
  • El reclamo central del secuestrador no fue sólo económico: pidió que lo dejaran hablar en un programa de televisión nacional para contar su conflicto con la entidad financiera.
  • El filme llegó a las salas con un presupuesto estimado por debajo de los 15 millones de dólares y una recaudación cercana a los 3,8 millones, números que en términos de Hollywood son discretos.
  • El cierre de la película incorpora música de Gil Scott-Heron, un recurso que le carga sentido político al desenlace sin abandonar el registro del thriller.

Sobre el final, la película propone una lectura bastante incómoda sobre los límites de quien decide protestar solo contra estructuras que lo superan. No resuelve del todo sus contradicciones, y eso a mí me cerró mejor que un cierre redondo: deja flotando la pregunta de qué pasa cuando un hombre común se planta y el sistema, directamente, lo ignora.

Para quien quiera verla, la recomendación es simple: buscar Prime Crime: A True Story (también conocida como Dead Man's Wire) en el catálogo de Movistar Plus, sentarse sin pretensiones y dejarse llevar por una historia que parece inverosímil y, sin embargo, pasó. La entrada, en este caso, es el clic.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

Te puede interesar