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Domingo, 18 de octubre de 2026
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La nueva Street Fighter divide al mundo: críticos tibios, fans a tope

La película de 2026 basada en el clásico de Capcom cosechó un 43% en el Tomatómetro y un 79% en el Popcornmeter. Una grieta de 36 puntos que volvió a abrir el debate sobre cómo se mide una adaptación pensada para los jugadores.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 1 h
La nueva Street Fighter divide al mundo: críticos tibios, fans a tope

Te confieso que estuve media hora dando vueltas para conseguir la butaca y, mientras hacía la fila, el comentario que más se repetía entre los presentes era uno solo: por fin alguien se tomó en serio los combos del juego. Salí del cine con la misma sensación agridulce que arrastra la película desde su estreno, porque la nueva Street Fighter es, sin dudas, un campo minado para los críticos y un parque de diversiones para los fans. La distancia entre el 43% que le otorgó el Tomatómetro de Rotten Tomatoes y el 79% del Popcornmeter, la encuesta de público del mismo sitio, confirma que esta vez la grieta es de las que hacen ruido, nada menos que 36 puntos de diferencia en la misma semana.

Qué le dolió a la prensa especializada

Las reseñas que más pesaron en el Tomatómetro coinciden en tres puntos sensibles. Primero, un guión que arranca con demasiadas explicaciones y luego se desboca, como si no terminara de decidirse entre contar una historia de origen y armar un festival de golpes. Segundo, chistes que aterrizan tarde o directamente no aterrizan, incluso cuando los actores entregan todo su timing cómico. Tercero, un ritmo irregular, con escenas de pelea brillantes separadas por tramos donde la película se mira demasiado el ombligo.

Lo que los críticos rescataron, sin embargo, no es poco. Las secuencias de lucha filmadas con cortes limpios tienen esa cosa adictiva que engancha aun cuando el libreto patina, y la animación en dos dimensiones, los pequeños insertos que homenajean los sprites del arcade de los noventa, levantó sonrisas hasta en las reseñas más duras. Por eso ninguno de los textos que registramos la define como aburrida, solo como despareja, como una torta que se subió dos veces al horno.

Por qué el público la pasó mejor

Del lado del Popcornmeter, lo que cuenta es otra cosa. Los espectadores destacan sobre todo a Noah Centineo como Ken, con esa energía sobradora y arrogante que el personaje pide a gritos, y a Callina Liang como Chun-Li, dueña de un carisma sereno que sostiene las escenas de diálogo más importantes. La banda sonora, además, tira de nostalgia pura: riffs y coros que remiten a los años gloriosos del Street Fighter II, justo la franja etaria que compone el núcleo duro del fandom.

En los comentarios que se leyeron a la salida, una idea volvía una y otra vez: el objetivo nunca fue ganar un Oscar sino trasladar la energía del pad a la butaca, y en eso los jugadores sienten que la película cumple.

  • La química entre Ken y Chun-Li como dupla central.
  • Los movimientos icónicos reproducidos con precisión de fanático.
  • La banda sonora como cápsula del tiempo de los noventa.
  • El humor físico de las peleas, por encima del humor verbal.
  • El guiño constante a la comunidad gamer sin solemnidad.

El debate que siempre vuelve

Adaptaciones como esta reavivan la pregunta que la prensa especializada arrastra desde que los videojuegos se animaron al cine: sirven los mismos criterios para juzgar una película pensada como carta de amor a una comunidad que para evaluar un drama de época. La franquicia ya transitó este camino antes con resultados desparejos y, por lo que se vio en la sala, la fórmula sigue teniendo audiencia. La próximas funciones continúan toda la semana en los complejos de la cadena, con entradas que arrancan en los seis mil pesos en formato tradicional y superan los nueve mil en salas premium.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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